Estoy poniendo en orden los trozos del pasado que quedan en mi vida. Durante un tiempo, pensé que vivía en el Titanic, entre los restos de un naufragio en el que una parte de mi zozobró. Esa parte apostó el corazón y todo lo que tenía para armar un barco y tomar una dirección muy grande, un camino que unía Europa con América, el tambor Africano con el Sambero. Y viví cosas muy bonitas, encontré a Dios en una selva rota por unas cataratas que te hacían sentir muy pequeño y muy grande a la vez. También aprendí a entender un idioma diferente y otra forma de vida dónde, por lo general, las personas son muy pobres y muy felices, beben agua de coco y los niños juegan todo el día en la calle, muy morenos y con los ojos muy grandes y profundos, tan profundos que parece que te ven el alma cuando te miran.
Todo eso lo guardé en el compartimento de los momentos felices de mi vida. Y cerré ese inmenso baúl con las siete llaves que lo protegen, con la esperanza de abrirlo pronto y añadir más experiencias, porque seguro que ese será el único equipaje que lleve el día que me toque emprender el Gran Viaje.
Después perdí el corazón, el derecho y la cordura, enmudecí durante meses, aprendí a subir los peldaños que conducen a casa y a dejar de sentir que entraba en un cementerio, aprendí a salir a la calle, me emborraché mucho y acabé en la cama con personas que apenas conocía, o que venían de un pasado remoto. En su momento, me ayudó a recuperar algo de auto estima, amistades e, incluso, una mejor forma física. No me hizo feliz pero, por lo menos, vivir así anestesiaba la tristeza. Luego, llegó el verano como un milagro y parte del sol entró en mi corazón para re-despertarlo. Dejé de mirar atrás o solamente a mis pies caminando y me atreví a levantar la cabeza, alentado por muchos cercanos que me tendieron la mano con su infinito amor para subir, peldaño a peldaño, el pozo en el que caes cuando la vida te pide el corazón como peaje para poder tirar "pa’lante". Y arriba, la calle, el mar, la música, paseos y la reconstrucción. Lo malo de las armaduras es que cuando se rompen tendemos a reforzarla mucho para espantar el desastre. Y luego cuesta más moverse con tanto peso.
El verano pasó como un beso de amor rápido y efímero y, en el último suspiro, reapareciste tú, no se si para ayudarme a ordenar el mundo o para activar el miocardio con el electroshock que siempre me produce tu sonrisa... esa es una incógnita que no quiero desvelar. De eso ya se encargarán el tiempo y tú de hacerlo.
Ahora trato de comprar la otra mitad del Titanic para convertirlo en un bote de recreo, trato de motorizar mi vida y borrar del ADN cualquier rastro de tristeza. A veces lo consigo y a veces sigue siendo de noche. Trato de dominar el corazón para que rompa a correr, porque siempre tiene mucha prisa por vivir, y me ato los pies por la noche para no salir corriendo al trantrán del abandono, dónde siempre encuentro a alguien o, directamente, a tu cama.
Intento sofocar el miedo, que no es muy buen compañero de viaje. No sé si estoy creciendo o terminando de hacerme invisible. Sigue siendo de noche, pero ya no es cerrada, hay muchas estrellas que se movieron. De vez en cuando, me sorprende el brillo de Venus y el cielo se está pintando más eléctrico que oscuro. Sigo esperando que pasen muchas cosas y estoy juntando toda la paciencia que tengo para sentarme en mi atalaya y esperar tranquilamente que amanezca. Señor, que amanezca.
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3 comentarios:
¡Que amanezca!
Lo que pasa es que a veces sentarse esperar que las cosas pasen no es buen plan...¿qué tal un pequeño empujoncillo?
Ánimo, los golpes forman parte de la vida, al igual que el miedo y la tristeza. No puedes borrarlas pero puedes hacer que te respeten y te dejen vivir en paz. Sonrie porque lo odian y suelen huir con el rabo entre las piernas.
Besos
Livi
Recuerda la inscripción del anillo, el mejor regalo para aquel Rey que todo lo tenía, "esto también pasará".
P.D. Mi peque ya hace pipí en el orinal, lo que ha costado quitarle el pañal a la puñetera, ahora a por el chupete.
Besos camarada Cristiano.
Gracias Camarada, simpre cerca.
Christian
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