“Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos
Españas ha de helarte el corazón”
Antonio Machado
La Ventas. Mañana del domingo 24 de Mayo de 2009. El que suscribe, llegando tarde, se encuentra con un coro de quinientas personas semidesnudas bañadas en sangre artificial, pidiendo la abolición de la tauromaquia. Rodeando al, grupo un puñado de correligionarios, policía y algún que otro nostálgico amenazante que se distingue entre la cámaras de televisión, los micros, los flashes, el silencio y la emoción contenida.
Carmen comenta que le recuerda a las dos Españas de Machado. Nos acompañan un canadiense hermanado por el destino y un antiguo soldado de correrías francesas de Carmen que aúna belleza e internacionalidad porlos cuatro "costaos" hispalenses. No puedo dejar de barruntar el comentario regalado, mientras observo a personas de todas las edades luciendo palmito y, sobre todo, mucha sensibilidad contra el horror de las corridas y el sufrimiento que generan estas en los animales y en la sociedad en la que vivimos.
¿Quién da más? Me prometo no plantarlo en tierra estéril y escribir despacio, tal y como comentamos pasado el evento ante una cerveza que atenúa el sofocante calor de este domingo de gloria, lo que sigue:
Una España escribe con tinta azul: la del petróleo y rancio abolengo, la de la tradición inmóvil del porque sí o el "por cojones", la de tu padre tiene más apellidos que nombres, la de la caza en el coto privado, los abrigos de pieles, la de más amigos
bien situados que personas que te quieren y la del oficio empresarial, familiar y hereditario.
Una España escribe con tinta verde: la de los colegios privados y las universidades millonarias con bolsa de empleo al salir del máster. Es la de las grandes mansiones, hoteles, viajes, misa de domingo y corrida, con genuflexión a la entrada del banco (“le
estábamos esperando”). Lo soportable y lo deleznable de la mano, "de toda la vida de Dios" y esas cosas, que se enmarcan dentro del balde de mierda denominado tradición, dónde lo único que no cabe es la evolución, ni por antonomasia ni por rebeldía, simplemente porque el concepto de inmutable favorece a unos pocos que siempre estuvieron y asegura el cierre al resto. A la otra España. La que no aparece en la tele salvo raras excepciones y le importa una mierda el hacerlo.
La otra España escribe en rojo, porque cada pequeño paso es el fruto de un gran sacrificio. Lo fácil o normal para algunos, es el peldaño de arriba de una escalera en la que el ascenso te cuesta la vida. La España de ese color nació marcada por el sino del “tú, no”. Es la cara invisible de todos los que salieron adelante a base de pelotas y no aparecen en la foto, porque siempre se acaba viendo el váter de los poderosos en primer plano. La España en rojo viajó desde hace poquito tiempo y accedió a las universidades con becas y con unos padres currantes que se dejaban el pellejo. Es apátrida en su esencia, ya que la forman personas llegadas de todas partes del mundo; no es limitada y reconoce a sus paisanos en cualquier parte - la miseria siempre fue patrimonio universal y la inteligencia más- y se deja la piel porque sabe, a fuerza de sufrirlo, que cualquier avance es un peldaño más de esa libertad que resuena en el oprimido, como el eco mudo de su corazón cansado.
Esa España ya no son sólo los que se escaparon o acabaron agrandando el perímetro de las fosas comunes. Somos muchos más y los que vienen te lo aseguro... No entendemos de razas, ni tradiciones. No entendemos por que tenemos que tolerar este espectáculo mal denominado la fiesta nacional. Al dolor lo llamamos sufrimiento; al poder lo miramos a la cara y simplemente, le decimos “no”. Intentamos cambiar el mundo en el que vivimos, para que nadie, nunca jamás, nos cuente que tenemos que obedecer y cerrar los ojos mientras muchas personas, millones de animales y el propio planeta, muere en aras de un progreso inexistente o, lo que es peor, de una supuesta diversión injustificable.
Yo sé de que lado estoy y cuál es mi España: la chica, la que tiene por frontera el mundo y por arma la sensibilidad. Ya no hacemos la revolución, trabajamos para que la sociedad evolucione y se sensibilice, que eso, a la larga trae más a cuenta y mata el
omnipresente fantasma de la tradición y todos los bastardos que la mantienen, mientras unos pocos se forran a costa del sufrimiento ajeno.
lunes, 1 de junio de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
te llevó la sombra mi Antoñito Vega
No puedo separar parte de mi vida de tus canciones, y me toca vivirla sabiendo que en una décima de segundo, pasa todo, y la chica de ayer te busca en una la ventana en la que no te volverás a asomar, manda cojones...
. Te vi hace muy poquito y la verdad con mucha pena, apenas sujetabas la guitarra o cantabas las letras, pero siempre fue alucinante y mágico. Si te escucho vienen trozos de mi vida a la cabeza como fogonazos de una banda sonora que siempre me acompaña, y yo me quedo así entre la tristeza que siempre te adivinaba y la mala leche de saber que pierde uno de los pocos genios que tenemos, de la manera más estúpida. A ti seguro que te dolía la vida y más desde que tu chica se marchara, pero la verdad, yo estoy un poquito arto de los minoritarios anti héroes, genios, diferentes a todos, pero iguales en la estupidez de perder la vida rápido para convertirse en leyenda,
Yo quiero que mis genios sigan escribiendo buenos libros, componiendo la banda sonora de mi vida, retratando espacios nuevos, fotografiando la ilusión, enseñando a los demás, y sobre todo que estén vivos. Pero este no es el caso, el caso es una despedida que sabe a tristeza y el resto del tiempo que queda a joderse sin ti.
Nos vemos, espero que no muy pronto, pero seguro que te veré en algún escenario, mientras un abrazo y un aplauso y gracias por la música, a lo Perales. Seguro que estás en Orión, que tanto te fascinaba.
"No distingo vencedor ni vencido".......
. Te vi hace muy poquito y la verdad con mucha pena, apenas sujetabas la guitarra o cantabas las letras, pero siempre fue alucinante y mágico. Si te escucho vienen trozos de mi vida a la cabeza como fogonazos de una banda sonora que siempre me acompaña, y yo me quedo así entre la tristeza que siempre te adivinaba y la mala leche de saber que pierde uno de los pocos genios que tenemos, de la manera más estúpida. A ti seguro que te dolía la vida y más desde que tu chica se marchara, pero la verdad, yo estoy un poquito arto de los minoritarios anti héroes, genios, diferentes a todos, pero iguales en la estupidez de perder la vida rápido para convertirse en leyenda,
Yo quiero que mis genios sigan escribiendo buenos libros, componiendo la banda sonora de mi vida, retratando espacios nuevos, fotografiando la ilusión, enseñando a los demás, y sobre todo que estén vivos. Pero este no es el caso, el caso es una despedida que sabe a tristeza y el resto del tiempo que queda a joderse sin ti.
Nos vemos, espero que no muy pronto, pero seguro que te veré en algún escenario, mientras un abrazo y un aplauso y gracias por la música, a lo Perales. Seguro que estás en Orión, que tanto te fascinaba.
"No distingo vencedor ni vencido".......
martes, 25 de noviembre de 2008
Un solo segundo bastó para recordarte
Te escribo desde el corazón del frío en un piso pequeño en Madrid que nunca conociste.
Siempre que cae el invierno y se acerca la fecha de mi cumpleaños aumentan dentro de mi dos sensaciones inevitables. Creo que son parte de mi manera de mantenerte viva, no sólo en el recuerdo, sino en el presente del que forma parte del cofre que, normalmente, prefiero mantener enterrado en mi isla de niño perdido.
Una de las sensaciones es que sigues cerca, sobre todo en los malos momentos en los que siento la fuerza que me enseñaste a tener y muchas veces te recuerdo. Nunca pude imaginar mayor herencia que la música y la pasta y todas esas cosas que a veces se cuentan en los sitios aparentemente poco glamurosos, pero tan especiales e íntimos como lo pueden ser un fogón de cocina y un cassete reproduciendo algo de Puccini cantado por Pavarotti.
La otra sensación, la del otro lado del espejo, es que ya han pasado muchas navidades sin ti y a veces sueño despierto que soy de nuevo pequeño y paso una tarde a tu lado mientras tu relees esas novelas amarillas de acción y espionaje (Collezione I LIBRI GIALLI) que tanto te gustaban fumando un cigarrillo Benson & Hedges.
Esta tarde en una calle pequeña de Lavapiés, mientras regresaba a casa, me encontré sorprendido delante de una de esas ventanas de un bajo que dan a la calle, uno de esos que tan poca intimidad te conceden. Contrastaba el brillo amarillo de la tenue luz que proyectaba la ventana con el plúmbeo color de una tarde a punto de morir, aderezada con una lluvia tímida. Un perfecto día de mierda.
Una anciana delgada, casi huesuda como tu, se asomaba para cerrar la cortina y, al verme, nos sonreímos. Tenía el pelo blanco recogido en unos rulos de esos azules de antaño, que sirven para marcar el rizo al desplegarlos y estoy seguro de que al hacerlo nevará en algún lugar cercano.
El recuerdo fue automático y al anochecer llegaron estos pensamientos vestidos de palabras…
No quiero despedirte y dejarte con este sabor de melancolía. Quiero que sepas que estamos todos felices y luchando mucho. Yo estoy enamorado y me encantaría que conocieras a mi chica. Me escribo de vez en cuando con Ted, que sé que también te recuerda. Mamá está cada vez más chica. Creo que la gente, al hacerse grande, se acerca de alguna manera a la niñez, y es muy tierno verla cómo juega con sus perritos y cada cierto tiempo cambia el color de las paredes por uno más vivo y alegre. Su casa parece mexicana, es una niña grande y feliz.
Siento que en algún momento te reencontraré…
Dentro de nada cumplo 36 años. ¡Dios mío como pasa el tiempo, Yaya!
P.D.: Conservo en algún lugar indeterminado de la casa (ya me conoces) una lista de la compra escrita por ti en italiano, con tu caligrafía recta y perfecta que nunca aprendí ni tampoco olvidaré.
Siempre que cae el invierno y se acerca la fecha de mi cumpleaños aumentan dentro de mi dos sensaciones inevitables. Creo que son parte de mi manera de mantenerte viva, no sólo en el recuerdo, sino en el presente del que forma parte del cofre que, normalmente, prefiero mantener enterrado en mi isla de niño perdido.
Una de las sensaciones es que sigues cerca, sobre todo en los malos momentos en los que siento la fuerza que me enseñaste a tener y muchas veces te recuerdo. Nunca pude imaginar mayor herencia que la música y la pasta y todas esas cosas que a veces se cuentan en los sitios aparentemente poco glamurosos, pero tan especiales e íntimos como lo pueden ser un fogón de cocina y un cassete reproduciendo algo de Puccini cantado por Pavarotti.
La otra sensación, la del otro lado del espejo, es que ya han pasado muchas navidades sin ti y a veces sueño despierto que soy de nuevo pequeño y paso una tarde a tu lado mientras tu relees esas novelas amarillas de acción y espionaje (Collezione I LIBRI GIALLI) que tanto te gustaban fumando un cigarrillo Benson & Hedges.
Esta tarde en una calle pequeña de Lavapiés, mientras regresaba a casa, me encontré sorprendido delante de una de esas ventanas de un bajo que dan a la calle, uno de esos que tan poca intimidad te conceden. Contrastaba el brillo amarillo de la tenue luz que proyectaba la ventana con el plúmbeo color de una tarde a punto de morir, aderezada con una lluvia tímida. Un perfecto día de mierda.
Una anciana delgada, casi huesuda como tu, se asomaba para cerrar la cortina y, al verme, nos sonreímos. Tenía el pelo blanco recogido en unos rulos de esos azules de antaño, que sirven para marcar el rizo al desplegarlos y estoy seguro de que al hacerlo nevará en algún lugar cercano.
El recuerdo fue automático y al anochecer llegaron estos pensamientos vestidos de palabras…
No quiero despedirte y dejarte con este sabor de melancolía. Quiero que sepas que estamos todos felices y luchando mucho. Yo estoy enamorado y me encantaría que conocieras a mi chica. Me escribo de vez en cuando con Ted, que sé que también te recuerda. Mamá está cada vez más chica. Creo que la gente, al hacerse grande, se acerca de alguna manera a la niñez, y es muy tierno verla cómo juega con sus perritos y cada cierto tiempo cambia el color de las paredes por uno más vivo y alegre. Su casa parece mexicana, es una niña grande y feliz.
Siento que en algún momento te reencontraré…
Dentro de nada cumplo 36 años. ¡Dios mío como pasa el tiempo, Yaya!
P.D.: Conservo en algún lugar indeterminado de la casa (ya me conoces) una lista de la compra escrita por ti en italiano, con tu caligrafía recta y perfecta que nunca aprendí ni tampoco olvidaré.
martes, 14 de octubre de 2008
El mundo cuadrado

Es muy difícil andar en un mundo cuadrado. El espacio suele ser limitado, rígido, lleno de bordes y aristas. Si te sales del camino plano marcado por la masa, te das cuenta que la linde está franqueada por un precipicio que te conduce a la nada... o lo que es lo mismo, te aleja de una tierra plana y yerma.
El horizonte del mundo cuadrado acaba en un filo de navaja, en una cárcel que separa los válidos de los inadaptados. El mundo cuadrado está construido de cemento por un reputado ingeniero/arquitecto, en él cada piso está perfectamente delimitado y, a medida que asciendes, aumenta el lujo y las finas líneas de diseño. En los pisos inferiores apenas llega la luz, el agua o la electricidad, y los muros alternan los caminos imposibles con las puertas que conducen a ninguna parte. Si tomas alguna de estas sendas corres el peligro de perderte para siempre. En el mundo cuadrado educan con el miedo, la victoria y la derrota, ponen valor a las cosas, números a las personas, las horas y los años, y los niños juegan a vídeojuegos que les muestran una galaxia inexistente.
Los ancianos tienen poca cabida y llega un momento en el que lo único que queda es esperar la muerte sentado frente a la tele. En el mundo cuadrado los colores son grises como el cemento, o metálicos como las máquinas; la música se reduce a una molesta explosión de ruido con mucha teoría para avalarla. El único resquicio de naturaleza que queda es una playa con una cartel inmenso a la entrada que pone PRIVADO y un montón de coches esperando dócilmente su turno para entrar. En el mundo cuadrado puedes soñar con la esperanza, pero ella es redonda y llena de colores, no conoce clases ni razas, no entiende de números ni mapas... Y tienes que pensar en redondo para darte cuenta de que a veces lo último que se pierde es lo primero que se encuentra. La redonda esperanza rompe las aristas de un un diseño perfectamente imperfecto.
martes, 30 de septiembre de 2008
jueves, 25 de septiembre de 2008
La caravana
El destino es una caravana que te transporta a través del desierto para encontrar el oasis dónde la felicidad deja de ser un sueño y se convierte en la realidad de cada día.
Transitar por la arena ardiendo requiere su aprendizaje, su tiempo. Al principio, te quemarás; con el tiempo, te acostumbrarás al sol abrasador, al frío, a las noches solitarias, al dibujo de las dunas siempre cambiante con el paso del tiempo, como un enorme reloj de arena que no se detiene.
Te sorprenderá la luna muerto de frío, quién sabe si al raso o con cobijo; tendrás que soportar la sed, el cansancio e, incluso, el paso de los años sin enloquecer del todo.
Y cuando llegue el momento, te darás cuenta de que amas el lugar dónde naciste por inhóspito y alejado del resto del mundo que se encuentre.
Amarás los atardeceres, las estrellas, el viento, el olor de la tierra, los colores de las telas que te visten, los animales y las personas que te acompañan... y un día tenderás tu mano en medio de la noche y otra mano llena de amor la acogerá. Entonces y sólo entonces entrarás en tu propio oasis, ese que está dentro de ti y te hace amar la vida con la intensidad del que se reconoce feliz para disfrutar cada momento.
Buen viaje y de corazón espero que lo encuentres.
Transitar por la arena ardiendo requiere su aprendizaje, su tiempo. Al principio, te quemarás; con el tiempo, te acostumbrarás al sol abrasador, al frío, a las noches solitarias, al dibujo de las dunas siempre cambiante con el paso del tiempo, como un enorme reloj de arena que no se detiene.
Te sorprenderá la luna muerto de frío, quién sabe si al raso o con cobijo; tendrás que soportar la sed, el cansancio e, incluso, el paso de los años sin enloquecer del todo.
Y cuando llegue el momento, te darás cuenta de que amas el lugar dónde naciste por inhóspito y alejado del resto del mundo que se encuentre.
Amarás los atardeceres, las estrellas, el viento, el olor de la tierra, los colores de las telas que te visten, los animales y las personas que te acompañan... y un día tenderás tu mano en medio de la noche y otra mano llena de amor la acogerá. Entonces y sólo entonces entrarás en tu propio oasis, ese que está dentro de ti y te hace amar la vida con la intensidad del que se reconoce feliz para disfrutar cada momento.
Buen viaje y de corazón espero que lo encuentres.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Nadie conoce a Nadie.
Nadie es como te voy a llamar, no porque sea tu nombre, sino porque no quiero que puedan relacionarte. Tienes 3 años y parece que te sacaron de un cuento de las mil y una noches, no sólo por lo bonita sino por tu procedencia; la genética pesa.
Tus padres son del continente africano de un país muy cerquita de Marruecos. Ninguno de los dos alcanza los 35 años. Tienes 2 hermanos, uno más pequeño que no llegará a los dos años y otro más grande de siete. Me contaste que tu padre está de viaje y que tenías muchas ganas de que regresara. Yo lo conozco y sé a que se dedica. Creo que el viaje durará cuatro años tres meses y un día. Lo llaman una yeyé en jerga taleguera, pero con la condicional seguro que cuando cumplas 5 años podrá, si es un poco listo, dormir en casa y verte de vez en cuando.
Tu padre un día me contó que llegó a España en un barco cargado de muerte y espanto y que pagó por el pasaje lo que ganaba en un año en su país. Viajó con otras 20 personas, de noche, y a la carrera acabó en Madrid en un bus de madrugada, sin papeles ni dinero para mantenerse. Me contó que de ilegal ganaba 500 euros al mes y las gracias (para mantenerse él y enviar dinero a su familia), por trabajos sin contrato ni corazón. Nunca faltaron los hijos de puta que se aprovechan de la miseria ajena para hacer su fortuna. Al tiempo, conoció en la calle a compatriotas y la posibilidad de ganar 10 veces su mensualidad. Adivina el curro...
Luego trajo al resto de la familia, escolarizó a sus hijos y siguió buscándose la vida sentado en una de las muchas terrazas de la zona. No pretendo justificar a nadie ni animar a delinquir al que cobre un sueldo miserable, pero tampoco pretendo decorar la realidad, esto es lo que hay y a bocajarro lo cuento.
Ayer me contaste eso en la puerta de un garito a las 12 de la noche mientras jugábamos a pintar encima del capó de un coche. Tenías lo ojos llenos de sueño y tu madre estaba medio pedo dentro con tu hermano abrazado a su cadera.
Por un momento me entraron ganas de llevarte a mi casa darte de cenar y meterte en la cama a dormir, que es lo que una nena de tres años tiene que estar haciendo a esa hora.
Por un momento, pensé que vivimos en un sistema de mierda, que seguramente te alejaría de tus padres por tu bien y así terminaría de quitártelo todo, tu país y tu familia, pero eso creo que te causaría a posteriori más daño que otra cosa.
Por un momento, me entraron ganas de darle un bofetón a tu madre (no es la primera vez que le ruego que se valla a casa a acostar a sus hijos) y pedirle cuentas por algo en lo que no tengo nada que ver, pero detesto tanto la violencia como la injusticia
Me fui llorando a casa con un beso de Nadie estampado en la cara y la tristeza de imaginar su vida futura, ojalá (OH ALÁ) que me equivoque.
Esta mañana me levanté con el sabor amargo que hace que te sientes delante del ordenador y busques palabras para explicar una situación inexplicable y entender un mundo que no comprendo y lo peor, cuando me encuentro con estas situaciones, no se que hacer para mejorarlo.
Seguramente la persona que más piensa en Nadie ahora mismo esté paseando en un patio sin horizonte. Seguramente tú, princesa, no entiendas la mayoría de las cosas que te ocurran, pero no te preocupes. Tengo 32 años más que tu y tampoco las entiendo...
Muerto de pena
Christian
Tus padres son del continente africano de un país muy cerquita de Marruecos. Ninguno de los dos alcanza los 35 años. Tienes 2 hermanos, uno más pequeño que no llegará a los dos años y otro más grande de siete. Me contaste que tu padre está de viaje y que tenías muchas ganas de que regresara. Yo lo conozco y sé a que se dedica. Creo que el viaje durará cuatro años tres meses y un día. Lo llaman una yeyé en jerga taleguera, pero con la condicional seguro que cuando cumplas 5 años podrá, si es un poco listo, dormir en casa y verte de vez en cuando.
Tu padre un día me contó que llegó a España en un barco cargado de muerte y espanto y que pagó por el pasaje lo que ganaba en un año en su país. Viajó con otras 20 personas, de noche, y a la carrera acabó en Madrid en un bus de madrugada, sin papeles ni dinero para mantenerse. Me contó que de ilegal ganaba 500 euros al mes y las gracias (para mantenerse él y enviar dinero a su familia), por trabajos sin contrato ni corazón. Nunca faltaron los hijos de puta que se aprovechan de la miseria ajena para hacer su fortuna. Al tiempo, conoció en la calle a compatriotas y la posibilidad de ganar 10 veces su mensualidad. Adivina el curro...
Luego trajo al resto de la familia, escolarizó a sus hijos y siguió buscándose la vida sentado en una de las muchas terrazas de la zona. No pretendo justificar a nadie ni animar a delinquir al que cobre un sueldo miserable, pero tampoco pretendo decorar la realidad, esto es lo que hay y a bocajarro lo cuento.
Ayer me contaste eso en la puerta de un garito a las 12 de la noche mientras jugábamos a pintar encima del capó de un coche. Tenías lo ojos llenos de sueño y tu madre estaba medio pedo dentro con tu hermano abrazado a su cadera.
Por un momento me entraron ganas de llevarte a mi casa darte de cenar y meterte en la cama a dormir, que es lo que una nena de tres años tiene que estar haciendo a esa hora.
Por un momento, pensé que vivimos en un sistema de mierda, que seguramente te alejaría de tus padres por tu bien y así terminaría de quitártelo todo, tu país y tu familia, pero eso creo que te causaría a posteriori más daño que otra cosa.
Por un momento, me entraron ganas de darle un bofetón a tu madre (no es la primera vez que le ruego que se valla a casa a acostar a sus hijos) y pedirle cuentas por algo en lo que no tengo nada que ver, pero detesto tanto la violencia como la injusticia
Me fui llorando a casa con un beso de Nadie estampado en la cara y la tristeza de imaginar su vida futura, ojalá (OH ALÁ) que me equivoque.
Esta mañana me levanté con el sabor amargo que hace que te sientes delante del ordenador y busques palabras para explicar una situación inexplicable y entender un mundo que no comprendo y lo peor, cuando me encuentro con estas situaciones, no se que hacer para mejorarlo.
Seguramente la persona que más piensa en Nadie ahora mismo esté paseando en un patio sin horizonte. Seguramente tú, princesa, no entiendas la mayoría de las cosas que te ocurran, pero no te preocupes. Tengo 32 años más que tu y tampoco las entiendo...
Muerto de pena
Christian
martes, 26 de agosto de 2008
La promesa de la libertad
Pasa el verano y ese dios hermoso que sabe a mar, a libertad, a ‘viaja sin saber dónde llegarás, sin importante el tiempo ni las horas’. Cuatro vuelos, seis trenes, un coche de alquiler, Alicante, Lisboa, Bulgaria, el Mar Negro, casi Grecia, regreso, Málaga, Sevilla y, finalmente, Madrid me separan del pistoletazo de salida a una libertad limitada en el tiempo, pero inmensamente feliz.
Este verano me sorprendió enamorado de la mano de una mujer que adoro, me trae la felicidad que sólo el sur y ese sentimiento eterno me hace sentir. De la mano de un hermano volando quilómetros, cerveza y ciudades encantadas en un país que sabe a la antigua Rusia comunista, a Grecia, a Turquía musulmana, a personas amables por naturaleza y educación, a playas libres donde bailar y contemplar el amanecer.
No se hablar sin tener en cuenta el trozo de alma que encontré perdido en el tiempo, ni el sentimiento de fuego que recorre mis venas mientras acaricio tu cuerpo de mujer de raza y los ojos que me clavan en un minarete en el que un hombre grita a Dios, porque esa es su forma de agradecerle que te cruzaras en mi camino.
El verano continúa pero aparco mi cuerpo delante de un ordenador sin sentimientos y de un sistema más insensible que necesita que le pague el tributo de mil gotas de sangre al día a cambio de treinta monedas de oro. La libertad se vende pero no se pierde y tiembla de rabia recordando que no muy lejos el mar ruge amaneceres.
Feliz regreso a casa chicos, el que sepa dónde está, que busque dinamita para que la volemos.
Buenas noches princesa
Este verano me sorprendió enamorado de la mano de una mujer que adoro, me trae la felicidad que sólo el sur y ese sentimiento eterno me hace sentir. De la mano de un hermano volando quilómetros, cerveza y ciudades encantadas en un país que sabe a la antigua Rusia comunista, a Grecia, a Turquía musulmana, a personas amables por naturaleza y educación, a playas libres donde bailar y contemplar el amanecer.
No se hablar sin tener en cuenta el trozo de alma que encontré perdido en el tiempo, ni el sentimiento de fuego que recorre mis venas mientras acaricio tu cuerpo de mujer de raza y los ojos que me clavan en un minarete en el que un hombre grita a Dios, porque esa es su forma de agradecerle que te cruzaras en mi camino.
El verano continúa pero aparco mi cuerpo delante de un ordenador sin sentimientos y de un sistema más insensible que necesita que le pague el tributo de mil gotas de sangre al día a cambio de treinta monedas de oro. La libertad se vende pero no se pierde y tiembla de rabia recordando que no muy lejos el mar ruge amaneceres.
Feliz regreso a casa chicos, el que sepa dónde está, que busque dinamita para que la volemos.
Buenas noches princesa
jueves, 17 de julio de 2008
Ayer se abrió una puerta
Nació Daniel. Pesa 4.230 gramos y mide 53 centímetros. Para mi no es simplemente un nacimiento. Es el hijo de dos personas que forman parte de la familia espiritual que siempre me ha acompañado, y siento una gran emoción al saber que llega uno más de los nuestros. En esta ocasión me cuesta mucho encontrar las palabras que puedan definir mis sentimientos y realmente las puedo resumir en una: amor.
Esto no es una felicitación; es un agradecimiento a mi hermano Coche quien, durante 27 años, me regaló su amistad incondicional a prueba de tiempo y decepciones, y supo con su inmensa sabiduría iluminar los peores momentos de mi vida recordándome en éstos, que, pase lo que pase, no estoy solo.
A él, a Anita, que tanto amor y comprensión me brindó desde el primer momento que nos conocimos, hasta la maravillosa amistad que en la actualidad tenemos, por todas las cosas bonitas que me ha enseñado, por todo el amor demostrado, porque durante mucho tiempo fuisteis una razón poderosa para seguir luchando, muchas veces sin saber por qué, o con la única alegría de saber que nos volveríamos a ver pronto. Por los atardeceres cerca del mar, por vivir en el Sur, donde con tanta facilidad encuentro al dios escondido, y porque con amigos como vosotros merece la pena seguir viviendo, Gracias.
La familia consanguínea viene ya determinada desde nuestro nacimiento. La espiritual es la suerte de luces que encontramos durante el tránsito de nuestra vida, y en esa familia acabamos de incorporar un miembro nuevo. Como dice mi hermano Pedro: ya somos padres.
Todas las bendiciones, todos los dones y en especial te deseo, Daniel, que Jano, el de las puertas, tú que acabas de cruzar el umbral, te acompañe, te bendiga y sea tan generoso como lo fue conmigo dándome la oportunidad de transitar el sendero con tus padres cerca. Pronto te conoceré, más adelante nos reconoceremos...
Desde el corazón
Christian
Esto no es una felicitación; es un agradecimiento a mi hermano Coche quien, durante 27 años, me regaló su amistad incondicional a prueba de tiempo y decepciones, y supo con su inmensa sabiduría iluminar los peores momentos de mi vida recordándome en éstos, que, pase lo que pase, no estoy solo.
A él, a Anita, que tanto amor y comprensión me brindó desde el primer momento que nos conocimos, hasta la maravillosa amistad que en la actualidad tenemos, por todas las cosas bonitas que me ha enseñado, por todo el amor demostrado, porque durante mucho tiempo fuisteis una razón poderosa para seguir luchando, muchas veces sin saber por qué, o con la única alegría de saber que nos volveríamos a ver pronto. Por los atardeceres cerca del mar, por vivir en el Sur, donde con tanta facilidad encuentro al dios escondido, y porque con amigos como vosotros merece la pena seguir viviendo, Gracias.
La familia consanguínea viene ya determinada desde nuestro nacimiento. La espiritual es la suerte de luces que encontramos durante el tránsito de nuestra vida, y en esa familia acabamos de incorporar un miembro nuevo. Como dice mi hermano Pedro: ya somos padres.
Todas las bendiciones, todos los dones y en especial te deseo, Daniel, que Jano, el de las puertas, tú que acabas de cruzar el umbral, te acompañe, te bendiga y sea tan generoso como lo fue conmigo dándome la oportunidad de transitar el sendero con tus padres cerca. Pronto te conoceré, más adelante nos reconoceremos...
Desde el corazón
Christian
jueves, 10 de julio de 2008
tuerca&tornillo
jueves, 26 de junio de 2008
Auto recomendación
Desnúdate, que es tarde para seguir parapetados. Desnúdate y sal del escondite en el que tiemblas. Sé que es complicado y que a corazón abierto todo duele y emociona más, si cabe. Desnudo todo se detiene. Estás tu y el resto, tu y esa parte escondida que rezabas para que apareciera, respirando fuerte, delante de ti y, a veces, delante de la sombra.
Desnúdate y abraza la vida. Abre los ojos que, desgraciadamente, están poco acostumbrados a la luz. Olvida las cicatrices que te hirieron y las marcas que dejó en tu cuerpo la armadura, después de tanto tiempo de cargar, corriendo de un lado a otro con el pesado acero protegiéndote de todo, menos de ti mismo. Desnúdate, corazón, y olvida el miedo de metal. Sufrir es parte del viaje, de esta estación.
Para poner en su sitio el mundo y poder amar, simplemente, amar, y sentarte en la orilla de los que celebran la vida, gane o pierda. Ya da igual, no puedo seguir escondiéndote para que no sientas; no puedo cerrar los ojos y dejar que pase para sentirme seguro; no puedo renunciar a vivir con el corazón porque sufrí la tormenta y convertir la estrella en fugaz cometa.
Desnúdate mi corazón... Pero nunca te regales.
Desnúdate y abraza la vida. Abre los ojos que, desgraciadamente, están poco acostumbrados a la luz. Olvida las cicatrices que te hirieron y las marcas que dejó en tu cuerpo la armadura, después de tanto tiempo de cargar, corriendo de un lado a otro con el pesado acero protegiéndote de todo, menos de ti mismo. Desnúdate, corazón, y olvida el miedo de metal. Sufrir es parte del viaje, de esta estación.
Para poner en su sitio el mundo y poder amar, simplemente, amar, y sentarte en la orilla de los que celebran la vida, gane o pierda. Ya da igual, no puedo seguir escondiéndote para que no sientas; no puedo cerrar los ojos y dejar que pase para sentirme seguro; no puedo renunciar a vivir con el corazón porque sufrí la tormenta y convertir la estrella en fugaz cometa.
Desnúdate mi corazón... Pero nunca te regales.
jueves, 12 de junio de 2008
IF
Si sigues emocionándote delante de el mar
si Andas sin luz y muchas veces sin sentido pero continúas marchando
si aún te arrodillas y cierras los ojos para agradecer que estás vivo
si enciendes el faro para que llegue el barco y te recoja
si duermes soñando que mañana será una aventura preciosa para vivir
si no pierdes la sonrisa con los años, si te sigue emocionando la música
si creció la capacidad de amar y de creer en ti mismo tanto como en los demás
si sueñas que los milagros son posibles pero no te hacen falta
si encuentras amigos, libros canciones y experiencias
si tienes guardada en un cajón una carta de amor antigua, una foto de algún familiar que amaste, un beso regalado estampado en una servilleta
si te sumergiste desnudo en el mar
si corriste en un bosque mientras llovía y saltaste al vacío gritando de felicidad.
si de vez en cuando bailas toda la noche y te paras en la calle a ver amanecer sin importar el día de la semana
si siempre guardas una botella para celebrar lo inesperado
si alguna vez bailaste con la más guapa y besaste con pasión a la más féa
si te volviste loco de puro loco y al abandono amaneciste en unos brazos desconocidos
si visitaste el infierno y regresaste más fuerte
si amaste tanto que alguien, durante un tiempo, fue casa y cobijo para tu alma
si cuando llueve te mojas feliz mientras el resto corre a resguardarse
si no tienes complejos para decir ‘te quiero’ cuando lo sientes
si tienes amigos desde la infancia y no pasa demasiado tiempo sin que los veas
si tuviste un animal cerca, sombra fiel y compartiste con él sentimientos maravillosos
si te reconoces capaz de perderlo todo menos el honor
si nunca vendiste tu alma ni compraste la libertad de nadie
si no guardas rencor a quién dejó de amarte ni siquiera cuando la separación fue complicada
si tienes la confianza de que lo mejor de tu vida está siempre por llegar…
Al despertar de este sueño, podrás decir “he vivido”.
Y mucho más aún, SERÁS DE PUTA MADRE, hijo mío.
Dedicado a el hombre que pudo reinar y leer en la naturaleza el libro de la selva
si Andas sin luz y muchas veces sin sentido pero continúas marchando
si aún te arrodillas y cierras los ojos para agradecer que estás vivo
si enciendes el faro para que llegue el barco y te recoja
si duermes soñando que mañana será una aventura preciosa para vivir
si no pierdes la sonrisa con los años, si te sigue emocionando la música
si creció la capacidad de amar y de creer en ti mismo tanto como en los demás
si sueñas que los milagros son posibles pero no te hacen falta
si encuentras amigos, libros canciones y experiencias
si tienes guardada en un cajón una carta de amor antigua, una foto de algún familiar que amaste, un beso regalado estampado en una servilleta
si te sumergiste desnudo en el mar
si corriste en un bosque mientras llovía y saltaste al vacío gritando de felicidad.
si de vez en cuando bailas toda la noche y te paras en la calle a ver amanecer sin importar el día de la semana
si siempre guardas una botella para celebrar lo inesperado
si alguna vez bailaste con la más guapa y besaste con pasión a la más féa
si te volviste loco de puro loco y al abandono amaneciste en unos brazos desconocidos
si visitaste el infierno y regresaste más fuerte
si amaste tanto que alguien, durante un tiempo, fue casa y cobijo para tu alma
si cuando llueve te mojas feliz mientras el resto corre a resguardarse
si no tienes complejos para decir ‘te quiero’ cuando lo sientes
si tienes amigos desde la infancia y no pasa demasiado tiempo sin que los veas
si tuviste un animal cerca, sombra fiel y compartiste con él sentimientos maravillosos
si te reconoces capaz de perderlo todo menos el honor
si nunca vendiste tu alma ni compraste la libertad de nadie
si no guardas rencor a quién dejó de amarte ni siquiera cuando la separación fue complicada
si tienes la confianza de que lo mejor de tu vida está siempre por llegar…
Al despertar de este sueño, podrás decir “he vivido”.
Y mucho más aún, SERÁS DE PUTA MADRE, hijo mío.
Dedicado a el hombre que pudo reinar y leer en la naturaleza el libro de la selva
martes, 3 de junio de 2008
A veces, me pregunto qué estarás haciendo, dónde te escondiste, si te mojó la lluvia, si fuiste feliz o dedicaste el tiempo a poner cada ladrillito en su sitio, a puntualizar la realidad.
A veces, me pregunto de dónde eres, si estarás cerca, si te conozco o si pasaste alguna vez a mi lado, quizá en un viaje; un solo instante bastó, un olor, una mirada, algo que gritaba al inconsciente y quedó a la espera del reencuentro.
Dejé de pensar que fueras única, que aparecerías justo antes de desaparecer en el precipicio para tenderme la mano. A mí me tocó compartir más, conocer más gente.
Puede que por mí mismo o por liberarme del pasado, puede que por ceñirme a lo irreal del ‘por cojones’ o porque en esta película tomes la dirección que sea, hay experiencias comunes, paso obligado para cualquier caminante.
Te enfrentarás a un dictador, a tus miedos, te verás sólo y una parte de ti nunca terminará de creer lo que ocurre, conocerás el amor y la soledad, la alegría y la tristeza, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte...
Y ese guión, que tanto cambia al personalizarse, que tantos matices adquiere, que tanto ignoramos, nos mantiene alejados y desconocidos en esa parte escondida que unas veces se levanta con ganas de buscarte y otras se abraza a los besos regalados para que no pase tanto tiempo naufrago en el mar sin unos brazos que me acojan, por mucho que, al día siguiente, siga buscándote en el mismo lugar, dentro de el mismo sueño.
A veces, me pregunto de dónde eres, si estarás cerca, si te conozco o si pasaste alguna vez a mi lado, quizá en un viaje; un solo instante bastó, un olor, una mirada, algo que gritaba al inconsciente y quedó a la espera del reencuentro.
Dejé de pensar que fueras única, que aparecerías justo antes de desaparecer en el precipicio para tenderme la mano. A mí me tocó compartir más, conocer más gente.
Puede que por mí mismo o por liberarme del pasado, puede que por ceñirme a lo irreal del ‘por cojones’ o porque en esta película tomes la dirección que sea, hay experiencias comunes, paso obligado para cualquier caminante.
Te enfrentarás a un dictador, a tus miedos, te verás sólo y una parte de ti nunca terminará de creer lo que ocurre, conocerás el amor y la soledad, la alegría y la tristeza, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte...
Y ese guión, que tanto cambia al personalizarse, que tantos matices adquiere, que tanto ignoramos, nos mantiene alejados y desconocidos en esa parte escondida que unas veces se levanta con ganas de buscarte y otras se abraza a los besos regalados para que no pase tanto tiempo naufrago en el mar sin unos brazos que me acojan, por mucho que, al día siguiente, siga buscándote en el mismo lugar, dentro de el mismo sueño.
viernes, 30 de mayo de 2008
Escaleras al infierno
Quizá la arena que ahora escapa de tus manos sea la que marque el reloj de tu tiempo de felicidad. No te lamentes si no comprendes el por qué, simplemente agradece la información al destino, pues sólo con ella podremos evitar sufrir en el futuro.
Escribo palabras para que el viento las lleve a quién las necesite escuchar, y para mi mismo, que no regresé del laberinto porque Ariadna decidió tirar de bobina para coserse unos botones en su chaqueta (eso sí, muy bonitos) y volvió a casa con un pequeño olvido.
Yo supuestamente descendía las escaleras del infierno, que son esas en las que escuchas a Sabina, a Aute a Alejandro Filo, empaquetas cajas, intentas guardar fotos sin prestarles mucha atención y en fin, bajas peldaño a peldaño cada uno de lo estadios que conducen a la presencia de la bestia.
El día que encontré al Minotauro, que toqué fondo, no podía entra a una casa que supuestamente me pertenecía en lo formal, y en lo sentimental me pesaba como una argolla atada a mi pierna izquierda en medio del mar. Me quedé sentado en el portal durante muchas horas. Anocheció y, muerto de frío, cansancio y tristeza, ascendí los cuatro pisos sin ascensor que me separaban de lo que en, ese momento se me antojaba la puerta del infierno, con inscripción de "abandona al entrar cualquier esperanza" incluida. Inevitablemente, entré sin querer pensar (y sin poder remediarlo) dónde estaba Ariadna, luego me encaminé al baño que estaba oculto o perdido en cualquiera de los recodos del mini laberinto, me lavé la cara y me encontré a bocajarro directamente enfrente del rostro del Minotauro que hacia años que me esperaba al otro lado del espejo. ...
Al tiempo, nos hicimos íntimos, cenamos mientras repasamos lectura juntos, lloramos, reímos, nos emborrachamos y salimos de caza. Él me enseñó que mi parte animal es mucho más humana que la persona que se marchó, y que, con pocas cosas, mucho amor instintivo, aspecto fiero y años de levantar cimientos a tu alrededor, se puede aprender tanto como para darte cuenta que el infierno es paso obligado para encontrar a Enkidu y que conviva en paz junto al príncipe Gilgamesh, que vivía entre algodones, y, no tenía ni puta idea de la vida antes de conocer al animal, y darse cuenta que no podía prescindir de el siquiera tras la muerte.
A veces, en el hades, conoces personas y aprecias matices nuevos. De el mío salí con una pluma en la mano y entre el mar y el asfalto en la cabeza; muchos besos desconocidos y una postal escrita por el animal que rezaba "no regreses es simplemente innecesario". Y cuando el frío aprieta o siento el puñal canalla de quién me amaba y ahora pretende desangrarme, la releo mientras intento recuperar el sueño perdido.
No en vano prefiero a los animales...
Escribo palabras para que el viento las lleve a quién las necesite escuchar, y para mi mismo, que no regresé del laberinto porque Ariadna decidió tirar de bobina para coserse unos botones en su chaqueta (eso sí, muy bonitos) y volvió a casa con un pequeño olvido.
Yo supuestamente descendía las escaleras del infierno, que son esas en las que escuchas a Sabina, a Aute a Alejandro Filo, empaquetas cajas, intentas guardar fotos sin prestarles mucha atención y en fin, bajas peldaño a peldaño cada uno de lo estadios que conducen a la presencia de la bestia.
El día que encontré al Minotauro, que toqué fondo, no podía entra a una casa que supuestamente me pertenecía en lo formal, y en lo sentimental me pesaba como una argolla atada a mi pierna izquierda en medio del mar. Me quedé sentado en el portal durante muchas horas. Anocheció y, muerto de frío, cansancio y tristeza, ascendí los cuatro pisos sin ascensor que me separaban de lo que en, ese momento se me antojaba la puerta del infierno, con inscripción de "abandona al entrar cualquier esperanza" incluida. Inevitablemente, entré sin querer pensar (y sin poder remediarlo) dónde estaba Ariadna, luego me encaminé al baño que estaba oculto o perdido en cualquiera de los recodos del mini laberinto, me lavé la cara y me encontré a bocajarro directamente enfrente del rostro del Minotauro que hacia años que me esperaba al otro lado del espejo. ...
Al tiempo, nos hicimos íntimos, cenamos mientras repasamos lectura juntos, lloramos, reímos, nos emborrachamos y salimos de caza. Él me enseñó que mi parte animal es mucho más humana que la persona que se marchó, y que, con pocas cosas, mucho amor instintivo, aspecto fiero y años de levantar cimientos a tu alrededor, se puede aprender tanto como para darte cuenta que el infierno es paso obligado para encontrar a Enkidu y que conviva en paz junto al príncipe Gilgamesh, que vivía entre algodones, y, no tenía ni puta idea de la vida antes de conocer al animal, y darse cuenta que no podía prescindir de el siquiera tras la muerte.
A veces, en el hades, conoces personas y aprecias matices nuevos. De el mío salí con una pluma en la mano y entre el mar y el asfalto en la cabeza; muchos besos desconocidos y una postal escrita por el animal que rezaba "no regreses es simplemente innecesario". Y cuando el frío aprieta o siento el puñal canalla de quién me amaba y ahora pretende desangrarme, la releo mientras intento recuperar el sueño perdido.
No en vano prefiero a los animales...
jueves, 22 de mayo de 2008
Amanece
Existe un tiempo indefinido, el que anuncia algo grande, el que vaticina que Samsara la rueda de la vida, está apunto de girar completamente. Es la paz que precede a la batalla, es el instante anterior al amanecer, cuando todo parece suspendido en el aire, cuando crees que no está ocurriendo nada, que seguirás siempre igual, que estás condenado a la oscuridad y el silencio... Y, entonces...
Comienza a sonar la orquesta. Al principio levemente. Entran los violines y casi no los escuchas, pero dentro, esa parte que aún cree que los sueños se pueden realizar, te advierte de que algo está pasando. Aumenta el sonido, el firmamento cambia de color: al principio el negro azul se torna grisáceo, luego eléctrico, violáceo, dejan de verse con nitidez las estrellas, porque ya no necesitas señales pequeñas para iluminar un camino que deja de ser oscuro.
Se añaden nuevos instrumentos a los violines: violas, violonchelos y contrabajos, la familia completa de cuerdas. Todo se sostiene y atisbas a entender la dirección del sendero andado. Distingues los pájaros trazando en el cielo caminos invisibles. La luz aumenta y ya no sientes frío en tus pies descalzos sobre la arena.
Poco a poco, el morado da paso al rojo. Entonces, el viento metal, trompas, cornetas, tubas… hacen que recuperes la fuerza, que se diluya la tristeza y te sientas pequeño ante el milagro de lo que ocurre y grande por participar de él. Irrumpe el coro. Las voces se mezclan con los anteriores sonidos y te das cuenta de que no estás solo, que la playa está llena de hombres y mujeres de todas partes que, como tu, llegaron al mismo momento de paz y comprensión. Alargas tu mano y encuentras otra que la recoge. Aumenta el ritmo, entra la percusión y todo adquiere velocidad. Los tambores retumban fuera y dentro de ti. Percibes que la caja de resonancia es tu alma, que despierta ante una llama de fuego que convierte al rojo en naranja, al naranja en amarillo y un circulo incandescente ilumina un firmamento lleno de matices de colores, de luz. Escuchas la orquesta al completo vibrando.
Las lágrimas limpian tus ojos cansados, sientes una emoción que creías perdida en la infancia y por fin comprendes por un instante que formas parte de la naturaleza, de los animales. del sonido, del viento, del color, de los que te acompañan, del mar, del sol, del universo y arrodillado en la orilla de un mundo despierto das las gracias y prosigues tu camino con el fuego del amanecer en ti.
Comienza a sonar la orquesta. Al principio levemente. Entran los violines y casi no los escuchas, pero dentro, esa parte que aún cree que los sueños se pueden realizar, te advierte de que algo está pasando. Aumenta el sonido, el firmamento cambia de color: al principio el negro azul se torna grisáceo, luego eléctrico, violáceo, dejan de verse con nitidez las estrellas, porque ya no necesitas señales pequeñas para iluminar un camino que deja de ser oscuro.
Se añaden nuevos instrumentos a los violines: violas, violonchelos y contrabajos, la familia completa de cuerdas. Todo se sostiene y atisbas a entender la dirección del sendero andado. Distingues los pájaros trazando en el cielo caminos invisibles. La luz aumenta y ya no sientes frío en tus pies descalzos sobre la arena.
Poco a poco, el morado da paso al rojo. Entonces, el viento metal, trompas, cornetas, tubas… hacen que recuperes la fuerza, que se diluya la tristeza y te sientas pequeño ante el milagro de lo que ocurre y grande por participar de él. Irrumpe el coro. Las voces se mezclan con los anteriores sonidos y te das cuenta de que no estás solo, que la playa está llena de hombres y mujeres de todas partes que, como tu, llegaron al mismo momento de paz y comprensión. Alargas tu mano y encuentras otra que la recoge. Aumenta el ritmo, entra la percusión y todo adquiere velocidad. Los tambores retumban fuera y dentro de ti. Percibes que la caja de resonancia es tu alma, que despierta ante una llama de fuego que convierte al rojo en naranja, al naranja en amarillo y un circulo incandescente ilumina un firmamento lleno de matices de colores, de luz. Escuchas la orquesta al completo vibrando.
Las lágrimas limpian tus ojos cansados, sientes una emoción que creías perdida en la infancia y por fin comprendes por un instante que formas parte de la naturaleza, de los animales. del sonido, del viento, del color, de los que te acompañan, del mar, del sol, del universo y arrodillado en la orilla de un mundo despierto das las gracias y prosigues tu camino con el fuego del amanecer en ti.
martes, 20 de mayo de 2008
Amar es..
Quizá esta sea la última lágrima que viertas al suelo insaciable. Quizá de ésta crezca la semilla de la comprensión del que abandona el espacio de las relatividades y deja la lupa, cristal precioso del cesar, que teñía de colores el circo y añadía un matiz más a la realidad, por lo general tan difícil de apreciar, siempre filtrada por nuestros anhelos, miedos y la propia identificación del yo que se cobra su parte de disfraz, impidiendo desnudarnos al sol y entender que amar no es más que la interpretación penosa o enorme (depende de nuestra percepción) de un sentimiento de gravedad humana. La tierra nos atrae a su corazón para no dejar que nos perdamos en el espacio infinito, y así tu corazón me atrae para perderme en el finito espacio de tus brazos, a veces tan grande y otras, en cambio, tan carcelario.
No conoces más que un mundo de sentimientos y eso es lo que te impide ver el resto, siempre como loco tras un corazón desbocado, sin decisión de amar, sin contraste personal entre los signos externos y el redoble del miocardio. Detente un poco y experimenta la paz, o su hermana pequeña la tranquilidad: sin ella es imposible no apretar el botón de autodestrucción.
No conoces más que un mundo de pensamiento; concédete la posibilidad de aprender sin juzgar en qué fallaste. Ten por seguro que no se trata de acertar, esa regla cayó cuando te diste cuenta que nadie se merece que le califiquen, que tú no eres tus números, ni tus títulos ni tus medallas: eres una mujer que busca la luz en alguien que la ama y apaga sus día a la espera, en medio de un mundo en blanco y negro (con mucho grano).
Enciende tu alma, no pidas nada, vive el minutito precioso, el que te trae esta primavera, el que te lleva a levantar el teléfono, llamar a Dios y amenazarle con que le vigilas. Descojónate del mundo. No creas que todo lo que te está pasando es real ni un castigo, no busques más, encuéntrate y date el privilegio, concédete el divino sentimiento de disfrutar la vida que se llama entusiasmo, que abre los colores a una mañana en la que casi sin querer tropezarás con esa persona llamando a la puerta abierta de un corazón sabio de experiencias y feliz, al fin y al cabo, de seguir latiendo.
Tú eres mucho más fuerte que la mujer rota que me pregunta, mucho más que la mujer que espera. Sal de tu propio sueño, ése que no te permite verte completa, tal y como yo te veo. Cuando llega el momento no es por casualidad, es por que tú de alguna forma estás de nuevo preparada para vivirlo. Túmbate en el cielo, sin miedo y disfruta de un firmamento que te acoge y te permite brillar y mantener encendida la luz de tu alma. El tiempo no existe, tómate todo el que necesites y recoge la flor que este niño perdido, que juega a ser pirata, te da y te regala junto con un secreto que dice que amar es con amor y, el resto, es el polvo del mandala que, suerte de colores, esparcirá al viento el cuadro de una vida que ya no es la tuya sino de alguien que sufría y quedó atrás, herida a muerte por la felicidad.
Te lo dice tu hermanito que, a fuerza de equivocarse, se atreve a darte consejos con tal de verte feliz.
Uno, dos, tres. Abre los ojos, despierta; vive...
No conoces más que un mundo de sentimientos y eso es lo que te impide ver el resto, siempre como loco tras un corazón desbocado, sin decisión de amar, sin contraste personal entre los signos externos y el redoble del miocardio. Detente un poco y experimenta la paz, o su hermana pequeña la tranquilidad: sin ella es imposible no apretar el botón de autodestrucción.
No conoces más que un mundo de pensamiento; concédete la posibilidad de aprender sin juzgar en qué fallaste. Ten por seguro que no se trata de acertar, esa regla cayó cuando te diste cuenta que nadie se merece que le califiquen, que tú no eres tus números, ni tus títulos ni tus medallas: eres una mujer que busca la luz en alguien que la ama y apaga sus día a la espera, en medio de un mundo en blanco y negro (con mucho grano).
Enciende tu alma, no pidas nada, vive el minutito precioso, el que te trae esta primavera, el que te lleva a levantar el teléfono, llamar a Dios y amenazarle con que le vigilas. Descojónate del mundo. No creas que todo lo que te está pasando es real ni un castigo, no busques más, encuéntrate y date el privilegio, concédete el divino sentimiento de disfrutar la vida que se llama entusiasmo, que abre los colores a una mañana en la que casi sin querer tropezarás con esa persona llamando a la puerta abierta de un corazón sabio de experiencias y feliz, al fin y al cabo, de seguir latiendo.
Tú eres mucho más fuerte que la mujer rota que me pregunta, mucho más que la mujer que espera. Sal de tu propio sueño, ése que no te permite verte completa, tal y como yo te veo. Cuando llega el momento no es por casualidad, es por que tú de alguna forma estás de nuevo preparada para vivirlo. Túmbate en el cielo, sin miedo y disfruta de un firmamento que te acoge y te permite brillar y mantener encendida la luz de tu alma. El tiempo no existe, tómate todo el que necesites y recoge la flor que este niño perdido, que juega a ser pirata, te da y te regala junto con un secreto que dice que amar es con amor y, el resto, es el polvo del mandala que, suerte de colores, esparcirá al viento el cuadro de una vida que ya no es la tuya sino de alguien que sufría y quedó atrás, herida a muerte por la felicidad.
Te lo dice tu hermanito que, a fuerza de equivocarse, se atreve a darte consejos con tal de verte feliz.
Uno, dos, tres. Abre los ojos, despierta; vive...
martes, 13 de mayo de 2008
DESPEDIDA
Abrí la mano y se hizo madera, mis dedos verdes hojas se doblaban a la brisa. Clavé mi pié en la tierra, dentro, para sentirme cerca de ella, para ser más fuerte y crecer. Busqué la luz desde el tallo hasta divisar un horizonte verde de hermanos que me acompañaban. Fui cobijo de vida dentro y fuera de mi. Pájaros anidaron sobre mis fuertes brazos. Las hormigas jugaron a hacerme cosquillas por todo mi cuerpo. Durante años, dos ardillas se amaron entre mis ramas y no faltó la ocasión de ser casa acogida de centenares de viajeros que necesitaban una pausa, una palabra de ánimo o simplemente divisar un rayito de luz.
Dormí siempre bajo el cielo estrellado, respirando tranquilo con la piel. Crecieron mis anillos con la tranquilidad propia de mi especie, despacio, muy despacio. Aprendí a sentir, primero mis propias ramas y después el bosque entero, como si, conectados, compartiéramos una misma conciencia. Desde las montañas a los hermanos que nacieron junto al mar, aprendí lo que ellos aprendían, sentí sus sentimientos, la brisa los colores, siempre permanecimos juntos unidos por el amor.
Lo bueno de ser árbol es que con muuuuchos años puedes sentirte sólo o percibir en ti la naturaleza plena y cuando lo consigues cada brote, cada semilla, son preciosos porque encierran el misterio de la vida, el conocimiento y una nueva oportunidad para ampliarnos, para ser más.
Soy árbol desde que el río bajó de la ladera, desde que el frío habitaba estas tierras, mucho antes que huyeran los animales, antes de los incendios, antes que el bosque se secara. Y esta mañana, tal y cómo sentí que le ocurrió al resto de los que amaba, un grupo de hombres vino a darnos muerte, dicen que para seguir construyendo, pero eso ya no importa…
Dormí siempre bajo el cielo estrellado, respirando tranquilo con la piel. Crecieron mis anillos con la tranquilidad propia de mi especie, despacio, muy despacio. Aprendí a sentir, primero mis propias ramas y después el bosque entero, como si, conectados, compartiéramos una misma conciencia. Desde las montañas a los hermanos que nacieron junto al mar, aprendí lo que ellos aprendían, sentí sus sentimientos, la brisa los colores, siempre permanecimos juntos unidos por el amor.
Lo bueno de ser árbol es que con muuuuchos años puedes sentirte sólo o percibir en ti la naturaleza plena y cuando lo consigues cada brote, cada semilla, son preciosos porque encierran el misterio de la vida, el conocimiento y una nueva oportunidad para ampliarnos, para ser más.
Soy árbol desde que el río bajó de la ladera, desde que el frío habitaba estas tierras, mucho antes que huyeran los animales, antes de los incendios, antes que el bosque se secara. Y esta mañana, tal y cómo sentí que le ocurrió al resto de los que amaba, un grupo de hombres vino a darnos muerte, dicen que para seguir construyendo, pero eso ya no importa…
martes, 6 de mayo de 2008
Del que espera y observa
La parte que está inmóvil, que permanece detenida en el tiempo imaginario, habita un faro antiguo. Decidió retirarse del mundo, o mejor dicho, entrar en el mundo de lo real de los grandes espacios abiertos sin edificios que llenen de ruido el maravilloso espectáculo del firmamento limpio, ni humos, ni muchos destellos. A esa parte, la luz fuerte le hace daño; prefiere las velas y la lumbre delicada, prefiere las estrellas y el candil al frío neón de oficina.
Tiene una bodega modesta, construida a base de los regalos de los muchos amigos que le visitan para charlar o escuchar música mientras contemplan atardece asomados desde la ventana del faro, que es como mirar el mundo desde el ojo de un dios bondadoso y antiguo.
Esa parte encontró hace muchos años el amor. No fue una explosión, sino un reconocimiento. No fue una posesión más, porque le aterra creer que tiene algo, y sabe que realmente no poseemos nada y menos a las personas; cree que las cosas le atan al mundo de las cosas y prefiere la realidad de un momento bonito que permanece en el recuerdo del alma, a un objeto pasajero. No vive sólo ni acompañado, simplemente vive pero, desde el momento que reconoció a su otra parte, le abandonó la sensación de soledad que durante muchos años le acompañó como aliada.
Comparte sus días con un perro llamado Sombra que se encarga de mantener el buen humor jugando libre, sin miedo y sin ninguna prisa. También le acompaña una gatita que llamó Nena, es negra y de noche apenas se distingue en la penumbra, salvo por sus dos grandes ojos que siempre miran llenos de curiosidad y amor.
Sigue escribiendo porque entiende más lo que le ocurre a través de la letra impresa y de esa forma no tiene vergüenza al expresar lo que siente como cuando habla. Pero últimamente sólo escribe poesías de amor que envía sin remite a mujeres desconocidas, mientras se complace imaginando la reacción de quien las recibe.
Aprendió a tocar muchos instrumentos, con el virtuosismo necesario para divertirse no más, y no es extraño que le sorprenda el amanecer ensimismado con algún nuevo sonido como quien busca una melodía que nunca llega a concretar totalmente. Procura escuchar música clásica a diario porque eso le hace sentirse más cerca de lo divino, y repasa lecturas antiguas como el que visita a un viejo amigo.
Tiene un huerto pequeño en el que planta tomates, albahaca, maría y mucha fruta. Se levanta para cocinar temprano al amanecer; después pasea para visitar a sus amigos y charlar sobre cosas trascendentales, como inventar colores nuevos, o cuál es el mejor viento para volar cometas. O el último plato que, según dice, le inspiró sirio una mañana que quiso permanecer visible en el firmamento hasta el medio día. Sigue haciendo fotos y pintando, pone incienso a sus dioses y continúa durmiendo con una catana cerca de la cama para matar los fantasmas que merodeen sus sueño. Ya no siente miedo alguno y lo único que necesita para seguir siendo feliz son cinco minutos… para seguir siendo feliz cinco minuto más y así hasta lo infinito.
Tiene una bodega modesta, construida a base de los regalos de los muchos amigos que le visitan para charlar o escuchar música mientras contemplan atardece asomados desde la ventana del faro, que es como mirar el mundo desde el ojo de un dios bondadoso y antiguo.
Esa parte encontró hace muchos años el amor. No fue una explosión, sino un reconocimiento. No fue una posesión más, porque le aterra creer que tiene algo, y sabe que realmente no poseemos nada y menos a las personas; cree que las cosas le atan al mundo de las cosas y prefiere la realidad de un momento bonito que permanece en el recuerdo del alma, a un objeto pasajero. No vive sólo ni acompañado, simplemente vive pero, desde el momento que reconoció a su otra parte, le abandonó la sensación de soledad que durante muchos años le acompañó como aliada.
Comparte sus días con un perro llamado Sombra que se encarga de mantener el buen humor jugando libre, sin miedo y sin ninguna prisa. También le acompaña una gatita que llamó Nena, es negra y de noche apenas se distingue en la penumbra, salvo por sus dos grandes ojos que siempre miran llenos de curiosidad y amor.
Sigue escribiendo porque entiende más lo que le ocurre a través de la letra impresa y de esa forma no tiene vergüenza al expresar lo que siente como cuando habla. Pero últimamente sólo escribe poesías de amor que envía sin remite a mujeres desconocidas, mientras se complace imaginando la reacción de quien las recibe.
Aprendió a tocar muchos instrumentos, con el virtuosismo necesario para divertirse no más, y no es extraño que le sorprenda el amanecer ensimismado con algún nuevo sonido como quien busca una melodía que nunca llega a concretar totalmente. Procura escuchar música clásica a diario porque eso le hace sentirse más cerca de lo divino, y repasa lecturas antiguas como el que visita a un viejo amigo.
Tiene un huerto pequeño en el que planta tomates, albahaca, maría y mucha fruta. Se levanta para cocinar temprano al amanecer; después pasea para visitar a sus amigos y charlar sobre cosas trascendentales, como inventar colores nuevos, o cuál es el mejor viento para volar cometas. O el último plato que, según dice, le inspiró sirio una mañana que quiso permanecer visible en el firmamento hasta el medio día. Sigue haciendo fotos y pintando, pone incienso a sus dioses y continúa durmiendo con una catana cerca de la cama para matar los fantasmas que merodeen sus sueño. Ya no siente miedo alguno y lo único que necesita para seguir siendo feliz son cinco minutos… para seguir siendo feliz cinco minuto más y así hasta lo infinito.
miércoles, 30 de abril de 2008
tormentas de verano
Llega un día en que rompe la tormenta, las gotas de lluvia te atraviesan como balas y terminas por desaparecer. Lo único que queda de ti son los recuerdos y no estás dispuesto a prescindir de ellos porque es lo único que sigue dando coexistencia a todo lo vivido. Muchos te matan y los encierras en un parte de difícil acceso, pero ocultos esperan a que te desnudes y abandones la armadura para presentarse ante ti, en medio de la noche o de cualquier circunstancia dura, con el mal tiempo, los domingos por la tarde o simplemente cuando dos personas se besan y te das cuenta de que no estás tan entero como pretendes aparentar y puedes engañar a todo el mundo vistiéndote de fuerza y locura. Pero,, en el fondo sigues siendo tú el que, tendido al sol, seca el corazón con los tomates, seguro que dentro de poco meteré el mío en un bote con aceite basílico y parmigiano (reggiano) para terminar haciendo con él salsa para los espaguetis. El que quiera está invitado a cenar que, seguramente, me sale de puta madre.
Últimamente no sé dónde situarme y he preferido borrarme de cualquier situación que no me atañe y en la que no quiero tomar partido porque todo me resulta demasiado doloroso. Me siento en medio de una tormenta de arena en un desierto, en el cual no encuentro más descanso que mis amigos.
La caravana partió hace un año y medio y sigo sin encontrar rumbo fijo más que el de las estrellas imaginarias que, fugaces, cruzan el horizonte, como promesas de un amanecer que no llega a producirse, pero que estoy seguro que me encontrará más fuerte. Me enseñaron que en medio de la noche es cuando las luces más pequeñas se ven desde más lejos. Enciendo mi luminaria y espero con la seguridad que here comes the sun. Y si no, tranquilo, que ya lo encontraré yo.
Marcho al mar con mi tribu. Ojalá que a mi regreso lo único que encuentre de esta civilización sea una gran fábrica de cerveza y un puñado de amigos descojonándose mientras beben.
Últimamente no sé dónde situarme y he preferido borrarme de cualquier situación que no me atañe y en la que no quiero tomar partido porque todo me resulta demasiado doloroso. Me siento en medio de una tormenta de arena en un desierto, en el cual no encuentro más descanso que mis amigos.
La caravana partió hace un año y medio y sigo sin encontrar rumbo fijo más que el de las estrellas imaginarias que, fugaces, cruzan el horizonte, como promesas de un amanecer que no llega a producirse, pero que estoy seguro que me encontrará más fuerte. Me enseñaron que en medio de la noche es cuando las luces más pequeñas se ven desde más lejos. Enciendo mi luminaria y espero con la seguridad que here comes the sun. Y si no, tranquilo, que ya lo encontraré yo.
Marcho al mar con mi tribu. Ojalá que a mi regreso lo único que encuentre de esta civilización sea una gran fábrica de cerveza y un puñado de amigos descojonándose mientras beben.
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