miércoles, 25 de julio de 2007

La fiesta Nacional


Quizá sea una visión psicológica o emocional, pero tengo una cosa muy clara: cuando veo a uno de mis perros, que conozco desde cachorro, que en cada encuentro muestra su amor saltando, gritando o meando y que lo único que me ha proporcionado es alegría, lo que percibo es que delante de mí tengo a una persona de mi familia, incondicional, que me adora. Y eso no tiene precio. Incondicional es una de las palabras que crearon a raíz del análisis del comportamiento de los animales; otra es amor hasta la muerte; otra es valor, y otra, desgraciadamente la más común, es sufrimiento.

Es imposible trasmitir, y más desde los ojos de una persona medio extranjera, la profunda vergüenza que siento al virvir en un país que amo, cuya forma de celebrar su fiesta es torturar a un animal asta la muerte, mientras otros disfrutan de lo que se está haciendo y lo llaman arte. Es tan bárbara esta costumbre, que nos ensombrece ante el resto del mundo y sitúa la sensibilidad del español a la altura del dictador, que junto con el torero es el único asesino que se encumbra.
Sé que puede parecer injusto el juicio para muchos. No me faltan amigos que aseguran que si pudiera obviar el sufrimiento, podría entender el arte que esconde, enraizado a la antiguedad y seguramente al culto a Mitra y los saltadores Griegos de Toros. Puedo, incluso, aceptar que los trajes, la música y la reunión popular cause alegría, al igual que ocurre en los conciertos, pero no puedo cerrar los ojos ante un animal que sufre hasta la muerte para ver lo bonito del paisaje. Es como preguntarle a la mujer de Abraham Lincoln. "¿aparte del tiro en la cabeza de su marido que tal la obra de teatro? Y, por otro lado, hay algo mucho más ruin que el propio espectáculo, que es el motivo: ni es artístico, ni tradicional. Es, simplemente, económico.
Las plazas de toros son en sí mismas una forma de generar dinero, independientemente del torero o la corrida en cuestión, desde la dirección de la plaza, la ganadería que se escoge, las subvenciones que recibe y la venta televisada o radiada del espectáculo, sin olvidar lo astronómico del precio de las entradas. Todo se traduce en intereses políticos, royaltis, horas de emisión y muchiiiiiisimo dinero; tanto, que es capaz de tapar la boca de los mandatarios para mantener una ley poco restrictiva hacia el maltrato animal; tanto, como para acallar las cada vez más voces que condenan este atrocinio dándoles un escaso o nulo protagonismo en los medios, y tanto, como para ofrecer en los mismos una información detallada de lo que ocurre en las plazas como si de algo normal o, peor aún, cultural, se tratara.
Hace poco prohibieron los anuncios de prostitución en algunos medios apelando a la ética. No creo que este sea el post de defender la prostitución (no tengo nada en contra de esta profesión, siempre y cuando sea una elección libremente escogida por quienes participan en ella) pero tampoco acierto a entender cómo se permiten hablar de ética los que quitan los anuncios de putas y detallan, incluso, con fotografías, el escarnio y sufrimiento público de un animal. Y por qué nadie se hace eco de los comités éticos nacionales e internacionales que condenamos esta práctica.
¿Hasta cuándo, señores, están dispuestos a consentir que esto siga ocurriendo?
Tengo la respuesta. Mientras unos pocos sigan ganando dinero a expuertas . En cuanto bajen los ingresos del negocio, en ese mismo instante desaparecerá la cultura y la tradición; en cuanto genere menos dinero, tanto arte y tronío se irán a tomar por el culo y, si no, al tiempo, que, de verdad, espero verlo, al igual que espero ver cómo cambiamos la Fiesta Nacional y la reconvertimos en una gran follada popular en las plazas. Puestos a ver cuernos y pasarlo bien, no se me ocurre mejor opción. Igual por aquel entonces ya han cambiado tanto las cosas, que la iglesia da su bendición y la alta sociedad está dispuesta a participar y televisan, y a cámara lenta, las mejores embestidas y, en las últimas páginas de la prensa, un cronista especializado describe con pelos y señales (sobre todo señales) lo bonito de la faena. Entonces saldré a la calle feliz a participar en la Fiesta Nacional y defenderé el arte y la raza a estoque partido.

P. D.: Quién asegura que el toro bravo existe por que se le torea, puede solicitar una lista de los animales que no deben de existir por que no tienen utilidad para el hombre. Así acelerarémos su extinción.

5 comentarios:

RAF71 dijo...

Estoy con Usted Don Cristiano.
Cabe la esperanza de que cada vez que enfocan a los asistentes a estos festibales macabros siempre veo gente mayor y ya de cierta edad y pocos jovenes (tampoco he visto a ningun chaval de 15 - 20 años delante de la tele viendo esto). Habrá que tener paciencia y procurar que si no las supriman si que prohiban la tortura con banderillas,espada y lanza al animal que no tiene ningún sentido.
Un abrazo RAF71
PD.: ¿Algo nuevo de lo tuyo?

charli dijo...

viva los toros bravos y viva españa coño

charli dijo...

como esta el estofado de toro, y el rabo????? mamma mia

charli dijo...

Cuando un comentario sobre chatis? que es lo que realmente importa.

Silvia Barquero dijo...

Que bueno lo que escribes. Que pena la gente que no empatiza con los animales y que no es capaz de ver el sufrimiento en cuerpo ajeno... Que existencia tan a ras de suelo!