martes, 31 de julio de 2007

Paréntesis

Creo que este ejercicio, año laboral, periodo o como quiera llamarlo, que termina, ha sido, con mucho, de los años más duros que recuerdo. Realmente, hace muchiiiisimo tiempo que no sufría así, que no me enfrentaba a la soledad, al miedo y seguir p'lante, mientras el corazón aguante de la forma que sea. También ha sido el que más he aprendido y cierro sabiendo que puedo ser independiente en todos los sentidos, y esa seguridad que tanto cuesta adquirir es lo único que me ha dado fuerza para superar la prueba de un matrimonio que nunca se celebró y un piso vacío, al que tenía que autoconvencerme para subir y seguir viviendo como si de algo liviano se tratara. También me he enfrentado de nuevo a la tristeza, que sigo sintiendo como la antítesis de mi propia naturaleza, a seguir currando como un pobre y soñando como un hombre libre y saber que no hay nada superior a la amistad, por que gracias a muchas personas que estuvieron a mi lado de una forma u otra me di cuenta, de nuevo, que hay pocas cosas que permanecen. Tengo la inmensa fortuna de tener amigos que están siempre y eso es el tesoro que, en medio de la tempestad, siempre llevé en mi alma. Me voy, por fin, al mar, cerca de mis amigos, a ver como bucea el sol lentamente al atardecer, y rompe el cielo del sur cuando amanece. Al azul que conmueve y siento tan dentro de mi como mi propia sangre y a buscar en medio de esta tormenta más diversión buen rollo y marcha para cazar a golpe de caña, tapa, baile y polvo -si la fortuna lo concede- cualquier atisbo de felicidad que esté esperando allí fuera. Y, si no, tampoco importa mucho, porque no puedo expresar la alegría que siento cuando estoy con los míos. Feliz verano.

lunes, 30 de julio de 2007

Clik



Aveces la foto te está esperando solamente para que llegues, la tires y sigas tu camino. Al principio, siempre da corte sacar el camarón delante de los demás y es inevitable preguntar. Por la respuesta, sabes si tienes que hacerla rápida, porque la van a negar, o si tienes tiempo porque van a posar o les parece bien. Da lo mismo, si la ves, la tiras y sigues tu camino, o la pierdes. Seguramente, los momentos bellos son así: o los sientes o los pierdes, sin términos intermedios, sin segundas oportunidades.
La que he subido me encantó por lo tierno de la nena que no dejaba de jugar con el pato, dar pataditas y saludar a los que tenía cerca. A su lado, sentada, su madre, cansada, prestaba más atención a las estaciones que transcurrían en el metro de Madrid de un viernes a las 4 de la tarde. Yo hice lo propio y, al ver el resultado, esta mañana, casi sin querer, me pasaron bastantes ideas por la cabeza. No por que la foto sea excepcional, si no porque la niña lo es; lo bastante como para que me pregunte en qué momento perdimos la objetividad y separamos a las personas en razas, países, fronteras y banderas, y dejamos de ver simplemente lo que nos une para buscar separarnos. Hay algo mucho más grande que nuestras propias diferencias y, a veces, se puede encontrar en algo tan maravilloso y pequeño como la mirada de una nena que juega con un patito de goma.
Gracias

miércoles, 25 de julio de 2007

La fiesta Nacional


Quizá sea una visión psicológica o emocional, pero tengo una cosa muy clara: cuando veo a uno de mis perros, que conozco desde cachorro, que en cada encuentro muestra su amor saltando, gritando o meando y que lo único que me ha proporcionado es alegría, lo que percibo es que delante de mí tengo a una persona de mi familia, incondicional, que me adora. Y eso no tiene precio. Incondicional es una de las palabras que crearon a raíz del análisis del comportamiento de los animales; otra es amor hasta la muerte; otra es valor, y otra, desgraciadamente la más común, es sufrimiento.

Es imposible trasmitir, y más desde los ojos de una persona medio extranjera, la profunda vergüenza que siento al virvir en un país que amo, cuya forma de celebrar su fiesta es torturar a un animal asta la muerte, mientras otros disfrutan de lo que se está haciendo y lo llaman arte. Es tan bárbara esta costumbre, que nos ensombrece ante el resto del mundo y sitúa la sensibilidad del español a la altura del dictador, que junto con el torero es el único asesino que se encumbra.
Sé que puede parecer injusto el juicio para muchos. No me faltan amigos que aseguran que si pudiera obviar el sufrimiento, podría entender el arte que esconde, enraizado a la antiguedad y seguramente al culto a Mitra y los saltadores Griegos de Toros. Puedo, incluso, aceptar que los trajes, la música y la reunión popular cause alegría, al igual que ocurre en los conciertos, pero no puedo cerrar los ojos ante un animal que sufre hasta la muerte para ver lo bonito del paisaje. Es como preguntarle a la mujer de Abraham Lincoln. "¿aparte del tiro en la cabeza de su marido que tal la obra de teatro? Y, por otro lado, hay algo mucho más ruin que el propio espectáculo, que es el motivo: ni es artístico, ni tradicional. Es, simplemente, económico.
Las plazas de toros son en sí mismas una forma de generar dinero, independientemente del torero o la corrida en cuestión, desde la dirección de la plaza, la ganadería que se escoge, las subvenciones que recibe y la venta televisada o radiada del espectáculo, sin olvidar lo astronómico del precio de las entradas. Todo se traduce en intereses políticos, royaltis, horas de emisión y muchiiiiiisimo dinero; tanto, que es capaz de tapar la boca de los mandatarios para mantener una ley poco restrictiva hacia el maltrato animal; tanto, como para acallar las cada vez más voces que condenan este atrocinio dándoles un escaso o nulo protagonismo en los medios, y tanto, como para ofrecer en los mismos una información detallada de lo que ocurre en las plazas como si de algo normal o, peor aún, cultural, se tratara.
Hace poco prohibieron los anuncios de prostitución en algunos medios apelando a la ética. No creo que este sea el post de defender la prostitución (no tengo nada en contra de esta profesión, siempre y cuando sea una elección libremente escogida por quienes participan en ella) pero tampoco acierto a entender cómo se permiten hablar de ética los que quitan los anuncios de putas y detallan, incluso, con fotografías, el escarnio y sufrimiento público de un animal. Y por qué nadie se hace eco de los comités éticos nacionales e internacionales que condenamos esta práctica.
¿Hasta cuándo, señores, están dispuestos a consentir que esto siga ocurriendo?
Tengo la respuesta. Mientras unos pocos sigan ganando dinero a expuertas . En cuanto bajen los ingresos del negocio, en ese mismo instante desaparecerá la cultura y la tradición; en cuanto genere menos dinero, tanto arte y tronío se irán a tomar por el culo y, si no, al tiempo, que, de verdad, espero verlo, al igual que espero ver cómo cambiamos la Fiesta Nacional y la reconvertimos en una gran follada popular en las plazas. Puestos a ver cuernos y pasarlo bien, no se me ocurre mejor opción. Igual por aquel entonces ya han cambiado tanto las cosas, que la iglesia da su bendición y la alta sociedad está dispuesta a participar y televisan, y a cámara lenta, las mejores embestidas y, en las últimas páginas de la prensa, un cronista especializado describe con pelos y señales (sobre todo señales) lo bonito de la faena. Entonces saldré a la calle feliz a participar en la Fiesta Nacional y defenderé el arte y la raza a estoque partido.

P. D.: Quién asegura que el toro bravo existe por que se le torea, puede solicitar una lista de los animales que no deben de existir por que no tienen utilidad para el hombre. Así acelerarémos su extinción.

lunes, 23 de julio de 2007

Mano a Mano

Me vienen a despertar los recuerdos, desfilan por delante de mí los caminos que andamos, los de las sierras del sur, los de las playas de Huelva, los atardeceres con sabor a isla de verano, teñidos de rojo fuego y mar turquesa. Las canciones, los sueños de juventud... cuántos Dioses despertamos sin darnos cuenta...

Sólo con cerrar los ojos y escuchar tu voz puedo volver a ver la niña con la que aprendí a vivir, siempre cariñosa y siempre cerca. A veces, lo más próximo es lo que más lejos se antoja, y viceversa. Oradamos los caminos que el Destino o el Karma nos mostraban, no faltaron flores que embellecieron el paisaje. A mí, con el tiempo, todas se me acabaron deshaciendo entre las manos.
Primero fue lo imposible de la edad , siempre manejando números impares. Luego vino la distancia, los espacios muertos; después, el reconocimiento y, ahora, me pides que aguante sólo una vida, que es como un sueño... Lo de menos es lo fácil que me lo pusieron, lo de más es lo difícil que me lo suelo poner a mi mismo, por ignorancia ,por respeto, por amor o por dignidad, para no deshacerme buscando un paraíso en el que no quiero entrar solo.
Que se cierren todas las puertas y alzaré la copa con el brindis de cicuta, que hace mucho que la sociedad sólo me mata de miocardio y no por rebelde. Siguen doliendo las heridas, por mucho que crea que silenciaron del último saetazo, el órgano que me late a ritmo de tambor africano sigo vivo, y de esta constatación, aunque sea un lunes cabrón, también me alegro bastante.
La vida puede ser levantarse ante un cielo de verano abierto y sincero; meterte en el agua del mar desnudo y sonriente y con el sabor a sal en la boca; tumbarte a que el sol bese cada una de tus cicatrices... Al atardecer, pueden ser unos ojos en los que descansar la mirada y andar de la mano, tomar decisiones importantísimas que al siguiente segundo carecen de sentido y, cuando casi no te das cuenta, anochece, y lo más bello puede ser ver juntos como relucen las estrellas, teñidos de tiempo, después de haber roto miles de reglas y normas, todas las que pudimos.

Esto no es pintar la tristeza, es una forma de belleza tan antigua que me conmueve y siempre se llamó Amor.
Lo de menos es lo que pase. Incluso, si pierdo mi memoria, si pierdo mi pasado, si abandono a mi sombra de la que ya no sales ni tu, tengo la sensación de no estar solo, de mirar el espejo de Galadriel y ver al otro lado como te ríes de mi, mi angelito cansado. Querer en libertad es transcender los kilómetros y los años, es mellar la espada y olvidar el descanso. Ya no pacto con el diablo por amor, ni fuerzo al destino que suceda lo que quiero, que después solo encuentro espinas y pierdo las rosas del camino.
No te preocupes, que sigo escuchando como redoblan los tambores mientras bailo enloquecido, y sigo pensando que lo más bonito que me puede pasar, me está esperando siempre en la próxima esquina. Bebo toda la vida que puedo y no me acojono si tengo que partirme la boca o reconocer a quién quiero; me ha llevado muchos años hacerlo y tampoco me pienso amargar por algo que, en el fondo, siempre supe (mejor dicho: siempre supimos). Prefiero seguir andando mano a mano y esperar tranquilo lo que Samsara me traiga. En eso sí tienes razón; sólo es un sueño y pasa. Igual, al final, en el último naufragio, llego sin quererlo a mi playa y te encuentro; nunca se sabe dónde se esconde...

viernes, 20 de julio de 2007

jueves, 19 de julio de 2007

En medio de la batalla

Bueno, ya estoy donde quería o la propia necesidad me llevó. Hace un poco de frío, la verdad ya ni recuerdo cuánto tiempo hace que no veo el sol. El cansancio deja una sensación de duermevela entre sueño y realidad. Mejor así porque identifico la materia efímera de la prueba, lo leve de la realidad y, en el fondo, distingo la puerta de luz que conduce a la salida del campo de batalla.
Con el tiempo adquieren sentido las antiguas cicatrices y la nuevas heridas duelen menos, o simplemente tienen menos importancia. El dolor también puede llegar a ser un camino conocido, con el tiempo me fío cada vez menos del cuerpo que empieza a fallar, e incluso es capaz de traicionarme, y más de mi propia voluntad. Entender la vida como un guerrero es un sino del que, más allá de suertes o desgracias, no puedes escapar: puede ser un libro o un gimnasio, puede ser un maestro o toda una hermandad la que te reciba, pero lo que sí es claro es que si eres un guerrero en algún momento de tu vida despertará eso en ti. Alguien o algo te reconoce y te ayuda a que tú también lo hagas, no es algo mágico, no es cuestión de ponerse un uniforme de soldadito y desfilar, es más un reconocimiento del espíritu indolente, de lo que nos jode doblegarnos, del amor a la justicia y de identificarse con esa frase del Cid que me taladra la cabeza: "Qué buen vasallo sería si tuviera buen señor". Lastima que vivamos en un mundo mucho más moderno que todo eso, y ahora la mayoría gris, más que vasallos o señores, son funcionarios de la libertad. Realmente añoro del pasado la posibilidad de tener al enemigo enfrente para poder poner a Dios en el brete de tener que decidir quién sobrevivirá, apretar los machos y lanzarme feliz en busca de la vida o la muerte sin tener que esperar a que la parca me encuentre en el catre de la jubilación o delante del ordenador, sin hacer nada por nadie, sin una causa justa, para que por lo menos cuando me tiquen el billete pueda mirar a los ojos de caronte y entregarle la moneda que conduce al Valhalla. Seguro que a Odín también le gusta la Mahou cinco estrellas.

Son como espacios de tiempo indefinido. Creces, aprendes de las experiencias, continúas con la rutina anormal y cuando menos te lo esperas te descubres de nuevo en medio de la lucha, delante de tu enemigo, que tiene tu misma cara, que se mueve como tú y que viene del fondo del tiempo a ponerte a prueba de nuevo. Lo maravilloso de todo esto es que es en ese preciso instante cuando más aprieta la vida, el cansancio, el frío, y más ruge el alma reclamando su trozo de victoria. En medio de la batalla... siempre pensé en ti.

Puedo pasarme el resto de mi vida luchando solo; eso ya apenas me preocupa. En el fondo la guerra es un camino interno y nadie lo recorre acompañado, bajar a los infiernos y enfrentarse al minotauro es una tarea personal e intransferible. El resultado de la contienda es lo de menos, siempre merece la pena, pierdas la vida (de todas formas vamos a perderla) o no, es necesario para crecer; es más, es un paso inexorable para el guerrero en algún momento cuando está preparado (lo crea o no) el descenso al Ades. Si sobrevives, empiezas a notar cómo el acero de tu alma está más templado y ya no pierdes ni ganas nada en tonterías, ni te irritas tanto, ni te acercas tanto al vacío, o te alejas o saltas de cabeza. Pero ya no juegas a la vida, la peleas, la luchas, la conquistas.
Lo único que te pido, y sé que sobra el hacerlo, es que si en algún momento viene a buscarme la santa compaña, si en alguna contienda o mal revés cualquiera de los cien mil hijos de San Luis (que apoyaron a un rey traidor llamado Fernando VII) logra arrebatarme la vida, deja que encuentre tu mano y me vaya como siempre hicimos los de la armadura rota: buscando a Dios en los ojos de su amada.

PD: al conectarme en la wikipedia y buscar Rodrigo Díaz de Vivar me emocionó el comienzo de su biografía: "Al frente de sus propios guerreros, y de forma autónoma respecto de la autoridad de rey alguno, llegó a dominar prácticamente todo el oriente de la Península Ibérica". Oooléeeeeee, qué cojones.

martes, 17 de julio de 2007

Ante la duda..


Si me interpongo entre mi corazón y el destino, si guardo el amor en la habitación de la lógica, si envío de una patada al garete cualquier atisbo de sentimientos y acabo cediendo a la costumbre, a lo políticamente correcto, a lo que la sociedad demanda, creo que tendré que apagar con un pistoletazo el último aliento de juventud que me queda. Las peores decisiones son las que, al intentar tomar, sientes positivamente que vas a hacer daño y, por otro lado, también sabes que si no haces nada, el más perjudicado eres tú mismo, porque tendrás que vivir con la certeza de que si no ganaste es porque ni siquiera marchaste a la batalla, incluso aceptando que hay mujeres que son armas de destrucción masiva.

A todos nos ha tocado ser punto de mira o simplemente un daño colateral de la vida, a todos nos ha tocado sufrir cómo alguien decide continuar su destino y permanecer firmes con el alma cerrando los ojos para no ver lo que está pasando. Dicen que el ciclo natural es casarse y divorciarse antes de los 35... Lástima que no me quede tiempo para hacer las dos cosas. La primera la intenté con tanta fuerza que tengo en casa un papelito que dice que este 'finde', a eso de las 6 de la tarde, me casaba. De eso, no se si para bien o para mal, no quedan más que cenizas de lo que fue una hoguera inmensa que me llevó al otro lado del mundo. Cuántas cosas podemos hacer cuando pensamos que es la ocasión para deja de vivir perdidos , o solos, o entregados al tedio del suicido de los años y la televisión.

Erich Fromm llegó a la conclusión de que necesitamos lo que amamos. Es un buen planteamiento; el problema surge cuando lo que amamos no nos necesita a nosotros, Si el amor es un acto de fe, quien tenga poca fe también tiene poco amor, espero entonces recuperar la fuerza para creer en alguien, aunque sea en mí, para no tener que seguir debatiendo quién de los dos tiene razón, si el cobarde o el suicida. La verdad es que, puestos a perder, me quedo con el segundo. El primero ya lo conozco y cercenaré su puta calavera una noche de verano, seguramente muy próxima.

En guardia....Cabrón

lunes, 16 de julio de 2007

El Hombre del futuro


¡Diosssssssssss! A veces me pregunto cómo puede ser que en tantos miles de años de Historia no hayamos inventado algo que trabaje por nosotros y, sobre todo, cómo no hemos superado el tener que madrugar, pero... Vamos, que vivimos en la era del espacio, de las teles de plasma, de los coches que te reconocen las huella dactilares y la voz para llamar por teléfono... Internet, telecomunicaciones, videoconferencia y consoladores del conejito. ¿Todo esto, para qué? ¿Para que windows no deje de colgarse nunca, Silicon Valley acabe haciendo prótesis de tetas y la Nasa acabe soltando un cochecito espacial en Marte? ¿Todos esos avances increíbles para tener que poner de nuevo el despertador a sonar a las 7.15 de la mañana?.

Encima dependes de un jefe, que si dijéramos 'nooooo', la sociedad te premia según tu actúes, o te da un puesto de farolero si te lo mereces para que cuentes olas con tranquilidad. ¡Que va! Todo depende del señorito que decide tu sueldo, la mitad de tus vacaciones y si te quiere joder el día o no, solamente por que tiene dinero, solamente por que es más poderoso. Esta historia es así desde el Neardental... ¿DÓNDE ESTÁ LA REVOLUCIÓN, DÓNDE? ¿Esta es la libertad que nos prometieron y por la que lucharon miles de desgraciados encadenados? ¿Para que? ¿Para seguir con el yugo? Es que, el que no adora al becerro, adora a su mienbro viril o, peor aún, adora la televisión. ¿Dónde está mi playa? ¿Por que la enterraron bajo toneladas de cemento? ¿De toda esta civilización, que quedará?

Prefiero pensar que el hombre del futuro será un amante de la naturaleza y trabajará para preservar las pocas especies que dejemos que nos sobrevivan; será consciente de cuidar su entorno porque recordará que la anterior civilización desapareció por no hacerlo; no comerá carne porque esa costumbre se perdió cuando el hombre llegó al punto de comunicarse con los animales y fue consciente del holocausto que sufrieron durante milenios; comprenderá el valor de la vida e intentará preservar la de los pocos supervivientes y la suya como algo sagrado; recibirá una educación libre, estará en permanente contacto con la naturaleza y será mucho más religioso que nosotros porque ya no quedarán religiones que etiqueten a Dios y le pongan a su servicio: su templo será el mar inmenso y el cielo estrellado y sus Dioses serán magnánimos y bondadosos, darán sin necesidad de cambiar bienes por sacrificios. La sociedad estará basada en el respeto y la colaboración mutua, porque el hombre del futuro habrá aprendido que cualquier diferenciación o racismo puede ser el germen de un holocausto futuro. Dominará su mente porque transitará el camino del poder interior y amará la paz porque recordará el atroz sufrimiento que suponen las guerras. Vivirá muchos años y, por eso, respetará a sus ancianos, Su familia entera será su tribu, amará sin sentido de pertenencia y sus hijos serán comunes, porque habrá aprendido que los intereses comunes están por encima de los personales y que la mejor forma de ayudarse a uno mismo es ayudando a los demás. Su ciencia y su tecnología le permitirán desvelar el misterio y acercarlo más a Dios. Amará el arte, siempre le acompañará la música y al atardecer se juntará con los suyos para ver el mar y tocar los tambores.

Será el resultado de dios sabe cuántas guerras, injusticias y destrucciones, pero nacerá de una revolución espiritual que incendiará el mundo. No sé cuándo llegará, pero sé que tanto mal, tanto daño y sufrimiento como padecemos en la actualidad servirá para que cambiemos y dejemos de ser una elite de tecnócratas para llegar algún día ser el hombre del futuro, y entonces borraremos del diccionario la palabra 'Justicia' por que ya no será necesario nombrarla: habitará entre nosotros y el amor será la energía que haga que la tierra siga girando por fin feliz y libre.

viernes, 6 de julio de 2007

Madrid, Madrid, Madrid


Casi sin querer recuperar el ritmo y el pulso al que la vida somete a los desertores de la piratería, me encuentro de nuevo en la vorágine del café de media tarde, las cañas que engañan la cena y la copita de 'quédate un poquito más'.
Después de aborrecer durante muchos años el vivir en Madrid, creo que estoy llegando a un ten con ten; vamos, a una especie de amor-odio, como en las relaciones duraderas, en las que no sabes realmente si acabarás en la cama como un león o en la calle como un perro. Para saldar una vieja cuenta con mi ciudad y después de haber escrito hace años que Madrid es un efebo que se solaza en el sol que más calienta pero siempre cara al sol, quiero intentar biseccionar las multiples sensaciones que me produce esta ciudad para ver si consigo, de una vez, solucionar el dilema de esta falsa pasión que siento.

Madrid es el barrio de los Austrias, las calles empedradas, los antiguos palacios y el callejón de San Gines, antaño trampa mortal y actual chocolatada de la suerte en primero de año. La Plaza Mayor menguada por la terrazas antiguo aparcamiento municipal, caballerizas, plaza de castigo inquisitorial y cárcel de arresto temporal. El Lavapiés del Siglo de Oro tomado por los moros, las cigarreras y una fuente que ya no existe, pero le daba nombre a la calle y lustre a los vecinos. Es el sabor de capa y espada de una capital no tan lejana, en el que podías encontar a un monarca de fulanas, o a un fulano con un titulo de marqués recién comprado de tascas por la cava baja; acabar dumiendóla en los multiples calabozos subterráneos convertidos actualmente en bares, o con un palmo de acero partiéndote el pecho al amanecer de la Casa de Campo, por una deuda de honor en los mejores casos, o por una tontería desgraciadamente muy extendida en la hidalga España de la época. El madrid del 'Pichi, ese chulo que castiga'; del chotis muy agarradito y sobre una baldosa; de la Puerta de Alcalá 'con la falda almidoná' y los claveles reventones 'pegaos' al traje de madirleña ceñido y de buen culo por necesidad; de Don Hilarión paseando a una morena y una rubia -que no quiero ni imaginarme cómo serían-; de la berbena de San Antonio que, por ser la primera, no he de faltar y llevar los alfileres, como hacían las modistillas pidiéndole un novio al santo. De la paloma, de la sangre licuada de San Pantaleón, del atardecer del Jardín del Moro, Chueca rebosando besos de amor y lujuria, La Mancha los domingos cañas y música en buena compañía, de los huevos de Santa Clara para que no llueva el día de tu boda, y de ese castizo caballero que salía a la calle a desfacer entuertos y piropear a las gatitas que tan ariscas fueron siempre de amar y tan apasionadas de querer, que no es lo mismo.

Esa visión de Madrid, a medias entre lo histórico y lo novelesco, entre Galdós y el Rastro; entre los tambores del Retiro y la Gran Vía pintada por Antonio López, más real que la de verdad; entre las cañas del domingo en La Latina y El Prado abarrotado de americanas con tirantes y pantaloncitos cortos; entre la casa museo de Sorrolla, que es una joya impagable, y el convento de las Reales Descalzas, que más de un pié noble piso para expiar quién sabe que culpas en el albur de sus días. El de la ciudad abierta, que nadie es de aquí y todos somos de todas partes del mundo. Mi Madrid lleno, a rebosar, de esa luz maravillosa que lo impregna todo y que hace de la Villa y Corte un escenario colorista, costumbrista, crápula y lleno de vida.

El otro, el Madrid que detesto, el que me encuentro a diario, el de los atascos, las líneas de metro funcionando siempre de pena, el de los policías repartiendo hostias a diestro y siniestro por hacer botellón en la calle, el de Las Ventas -verguenza nacional y negocio de unos pocos-, el de la inmoral clase política dirigente, el de los cargos directivos supernumerarios, el de las zorras vestidas de pieles ancianas votantes del PP que en su momento se encargaron de poner orden en España y se les está escapando de las manos, el del arzobispado que nos denunciaba por tocar los tambores en la calle mientras el cabrón tiene un palacio en el centro, el de la especulación de la vivienda -"No vas a tener casa en tu puta vida"-. La Castellana y el barrio de Salamanca, no por rico sino por rancio y podrido; Sanchez Dragó que, con los años, ha perdido la cabeza y presenta telediarios, recibe continuamente premios y, desgraciadamente, hace mucho que dejó de ser el hippy que fue a buscar la vida y a sí mismo en el camino del corazón, para ser un burgués ilustrado y social; el de los nostálgicos dementes en la Plaza de Oriente cantándole a un dictador muerto por gracia de Dios y, en general, el de postín, cartón piedra de Cortilandia, siempre preocupado por ganar dinero y muy poco preocupado por recuperar la humanidad y el sabor que antaño me contó mi madre encontró al llegar a este país y a esta divina y oscura ciudad y cementerio viviente, que es el pedazo de la España en que nací.

No se si con esto saldo una deuda o la dejo pendiente.
Nota, en la foto mi corrector y maestro de la comunidad sentimental al que quiero por que todo lo pequeño que tiene de cuerpo lo tiene grande de corazón, sobrevolando Madrid

martes, 3 de julio de 2007

If forgot

si busco en medio de la noche apretar una mano que no está, si llego a casa de un viaje y no tengo alguien que me espere para contarle, si cojo un avión y siento miedo, si doy un paseo para ver atardecer y aparto la vista cuando alguna pareja se besa...

Si escuchas más los ruidos de la casa, si no te apañas con la comida o compras mucha o está la nevera vacía, si hace años que no te quedas un viernes cualquiera a ver una peli de vídeo, si te entristece entrar solo en el cine, si ni te enteras de cuando empiezan o acaban las rebajas, si te da un poco igual el día de la semana que sea, si tienes miedo a que lleguen las vacaciones...

Si empiezas a tener manías sin sentido, si te acostumbras a hablar por teléfono, si te descubres llorando por una tontería, si limpias sólo cuando estás y por lo general no estás nunca, si tienes discos que ya no puedes poner...

Si casi no encuentras nada cuando lo necesitas, si le preguntas a la dependienta que tal te quedan los vaqueros, si te prohibes el recuerdo, si prefieres no emborracharte porque te da llorona, si trabajas todo el día y por eso no tienes perro, si el mercado es una aventura...

Si aveces lo único que quieres es despertar de este extraño sueño, si el tedio supera la duda, si remas siempre contra corriente, si la indecisión se tornó ulcerosa, si crees que algo podría haberlo cambiado todo...

...es el momento de levantarse y reconquistar la vida, por dura que sea, por lejos que esté; es el momento de acallar la razón el corazón y el sexo y simplemente dejar que un viento de libertad seque tus lágrimas y continuar marchando bajo las estrellas, buscando algo infinitamente bello, que está por llegar, que está muy cerca...

lunes, 2 de julio de 2007

El patron


Gracias a la cultura empresarial de este país hemos pasado del caciquismo profundo de los santos inocentes, (ese que parece tan lejano y se sigue practicando ahora con los emigrantes sin papeles que trabajan la tierra la mayoría bajo plásticos a 50 grados), al supuestamente desarrollado mundo empresarial. 

A los que tenemos la común desgracia de no pertenecer a ningún tipo de clan con apellido y poder nos toca entrar en el mundo laboral después de trabajuchos miserablemente remunerados, como repartir publicidad, pizzas, etc..., auspiciados normalmente por una empresa de trabajo temporal que a la postre viene a ser lo más parecido a la esclavitud legal, sin vacaciones y sin derecho a ponerte enfermo. En pocas palabras, tienes derecho a trabajar como un cabrón y que te paguen una mierda, y cada semana nos envías un papelito firmado por tu jefe con las horas trabajadas. Recuerdo el primer papelito que envié, con todas las horas trabajadas las extras incluidas, que el jefe me llamo y me explico con muy buenas maneras que en la empresa tenían la costumbre de rellenar el papel con 40 horas semanales. Aún no lo sabía pero las empresas de este, mi país, están llenas de esas curiosas costumbres en las que tu pierdes tu tiempo y el dinero que no tienes, y el que más tiene se sigue enriqueciendo por la cara. Lo más curioso es que a ese jefe realmente le daba igual si yo ponía más o menos horas, siquiera la empresa era suya, siquiera modifica un ápice su sueldo, simplemente conseguía favorecer a patroncito que le daba de comer jodiendo al pueblo trabajador. Gilipollas como ese, cargos intermedios autosuficientes y grises, que trabajan mal y opinan que el resto son unos inútiles, que se creen imprescindibles y lo único que hacen es ralentizar la labor que por lo general siempre acaba currándose otro, que carga a los demás con cualquier marrón y se cree el hacedor de cualquier buena idea, pecho receptor de medallas... ese especimen prepotente desgraciadamente es de lo que más abunda en el panorama empresarial patrio. 

Al principio crees que es un echo aislado, que no es lo normal, que ese tipo de gilipollas es una desgracia temporal que pasará de tu vida y en cuanto cambies de trabajo dejarás de verle el 'jeto' cada mañana, al poco te das cuenta que nada más lejos de la realidad, que ese papel de cara mierda chivato se repite desde el 'cole', no te acuerdas de ese que estaba al ladito del empollón y se la chupaba para que le pasara preguntas en lo exámenes mientras le contaba al profesor todo lo que hacían de malo el resto de los compañeros (también el empollón porsupuesto). Bueno, pues ese niño horripilante, en vez de ser ahogado de pequeño en una tinaja de vino barato y ofrendado a Baco, crece y gracias al veneno que transportan sus 10 neuronas, es capaz de aprobar en la facultad privada, entrar en una empresa de papá o de algún amiguete, y terminar medrando como jefecillo del lugar, independientemente de la envergadura de la empresa. 
Lo increíble de esto es que ese tipo de personas que, por lo general, son poco productivas, acabe teniendo algún cargo y encima tenga que relacionarse con el resto y, claro, la pregunta que me viene a la cabeza casi sin pensar es ¿qué se espera un jefe, director o dueño de una empresa con un equipo semejante?
La respuesta para mí es clara, si se rodea de un buen grupo de profesionales, si acepta consejos e incluso escucha a los demás que sí que están estudiados y preparados, y la empresa mira por sus trabajadores, les pone un buen horario todo el año (por que no hace falta morirse de calor para salir pronto del curro) y, encima, les paga un buen sueldo, es que, obviamente, salvo raras excepciones, estamos fuera de España o nuestra organización es una delegación de una empresa extranjera.
En cambio, si lo que quiere es pagar poco, ceñirse al convenio, poner un horario de mierda que nos obligue a trabajar y desplazarnos todo el día, no dé ninguna plusvalía a sus empleados (no a los 4 que tiene alrededor), entienda que el personal esté sometido a su vida personal y profesional y tenga un equipo de jefes compuesto por inútiles como el genérico descrito al principio, simplemente le pido por mi, y por unos cuantos como que tenemos que sufrirle, que regrese al latifundio del que no tendría que haber salido, que queme los títulos -si es que tiene alguno válido- y que se dedique a la refrescante labor de azotar a los peones para que sigan trabajando la tierra, que para eso vivimos en España y eso ya, per sé, es un privilegio, ¡coño!.