lunes, 20 de agosto de 2007
Se agradecen metas
Estoy intentando ser feliz en este momento presente, en este ratito que tengo. Estoy autoconvenciéndome de que tiene que ser así, que todo obedece a lo que exactamente escogí y que lo que estoy haciendo, incluso, donde estoy sentado, es el resultado de 34 años de desaciertos, como si el universo entero girara rítmicamente al compás de mis flatulencias, como si realmente mi vida fuese el resultado de algo que conscientemente acepte, y una parte de mi sabe que si es así. No me cuesta mucho analizar las decisiones que tomé en el pasado. En algún momento decidí no seguirte a Brasil, seguramente porque me faltaba amor y es que, cuando te revientan los huevos de una patada, es dificil pensar con cariño. Que en algún momento decidí sentarme a diseñar 8 horas al día para vivir, o agarrar la cámara y hacer fotos donde me manden sin preguntar nada y regresar con algo bueno o, por lo menos, publicable. Y es que cuando no tienes para comer, por mucho que ruja el animal reclamando libertad y la sociedad prometiéndote comodidad, cedes parte de tu juventud al capitalismo para darte cuenta, después, de lo atroz del sistema. Que decidí meterme en un piso en Madrid, que decidí el barrio y el tamaño claro e, incluso, yo mismo decidí que quitaran las terrazas y que lo de la piscina, pues... para otra comunidad que, en la nuestra, nos sobran las comodidades. También decidí vivir con lo justo. ¡Que coño! Después de trabajar desde los 17 años en todo tipo de actividades humanas, animales y esclavizantes, es lo propio, y así un sinfín de decisiones de lo más variopintas, que me condujeron, sin prisa ni pausa, a este momento actual, dónde ya, ni por quedar, me quedan las vacaciones de verano, cosa que, claro, también escogí yo. Realmente, no me importaría dejar de escoger tantas cosas y que alguna puta buena suerte asomara por el horizonte para decidir, de una vez, en qué franja del azul voy a tumbarme a ver como atardece y llega la noche y ni el metro, ni el móvil, ni el Mac, ni la catástrofe de regresar a una casa vacía, serán decisiones propias. Qué voy a decir... para mí, empieza el final del verano y, eso, juro que jamás decidí que ocurriera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Decisiones aunque no queramos hay que tomarlas y sin saberlo todo lo que hacemos es tomar decisiones, desde que nos levantamos, cafe o té, pantalón corto, largo, bus, metro o bici .... Todo son decisiones!!!
Trabajar, para irse de vacaciones y disfrutar. Otros como tienen más pelas pues para hacer más cosas pero no por eso más felices. Y que nos quiten lo bailao, no?. ¿Porqué mirar tanto hacia atras?. Vive el momento y mira que si tienes momentos buenos. Amigos increibles, un trabajo decente, una petit y encantadora casa que elejiste por que te gustó y ya está. Pero igual tu futuro podría haber sido otro sí. Casado con esa niña con tus 34 años, 3 hijos y morir de un infarto en la piscina del chalet por hacer el único esfuerzo del año. Nunca vas a saber como podría haber sido, eso solo te lo enseñan en las películas. Así que lo dicho, que nos quiten lo bailao, que de todo se aprende en esta vida e igual a veces no hay que pararse tanto a pensar. Así que relajate y disfruta. Carpe Diem!
Este finde hace una cañas, no?.
Besos
Sansoncita, por cierto cuando tenga a la sueca ya te lo diré. A ver si contesta alguna.
Publicar un comentario